El
Girona afronta en el
Ramón Sánchez-Pizjuán una de esas citas que sirven para medir el pulso real de un equipo. Duodécimo con 25 puntos, el conjunto de
Míchel sabe que una victoria en
Sevilla, siempre que los resultados acompañen, podría igualarle con la octava plaza, abrir un colchón de hasta seis puntos sobre el descenso y reforzar una candidatura que, sin hacer ruido, vuelve a mirar hacia arriba. El tropiezo ante el colista
Oviedo cortó una racha positiva, pero no ha borrado la sensación de que el equipo está en el buen camino. El reto ahora pasa por transformar el dominio en goles.
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