El portaaviones USS Kennedy, el más caro de la historia, silencia las críticas con este hito
El nuevo portaaviones de clase Gerald R. Ford, el USS John F. Kennedy, ha terminado estos días sus primeras pruebas en el mar después de más de diez años de construcción y como paso previo a su entrega definitiva en 2027. El portaaviones, que tiene 332 metros de eslora y desplaza 100.000 toneladas, concluyó con éxito las maniobras regresando al astillero Newport News Shipbuilding, en Virginia. Durante todo este tiempo, el buque, uno de los más modernos y el más caro de la US Navy, ha superado decenas de obstáculos, entre ellos los retrasos en la cadenas de suministro durante la pandemia y el mandato del Congreso de que el barco incluya capacidad para operar el avión de combate furtivo F-35C Lightning II.
Este será el segundo portaaviones de propulsión nuclear de la clase Gerald R. Ford de la Armada de Estados Unidos del total de diez previstos para el futuro. "Que el John F. Kennedy se haga a la mar por primera vez es verdaderamente trascendental", declaró el capitán Doug Langenberg, comandante del John F. Kennedy, en declaraciones recogidas por Navy Times. "Este acontecimiento es el resultado de años de arduo trabajo y un increíble esfuerzo conjunto entre nuestros socios constructores navales y esta tripulación, que han trabajado codo con codo para llegar a este día".
Uno de los mayores obstáculos ha sido la dura oposición del presidente Donald Trump, que amenazó con firmar una orden ejecutiva para exigir catapultas de vapor y elevadores hidráulicos, en lugar del avanzado Sistema Electromagnético de Lanzamiento de Aeronaves (EMALS) y el Elevador de Armas Avanzado (AWE). El mandatario ha criticado esta tecnología porque dice que es cara, poco fiable y difícil de reparar, mientras que "el vapor lo pueden arreglar con un martillo y un soplete". Trump sostiene que la electrónica avanzada es innecesaria cuando el vapor ha funcionado bien durante décadas.
Varios informes del Pentágono destacan fallos críticos y baja confiabilidad durante las pruebas operativas del sistema EMALS. En concreto, se citan múltiples fallos de misión y tasas de disponibilidad inferiores a las de las catapultas de vapor de hace 50 años. Según datos de la oficina de evaluación del Pentágono, a pesar de las actualizaciones de software y hardware, la confiabilidad no ha mejorado sustancialmente, lo que ha generado dudas sobre si estos portaaviones, que cuestan unos 13.000 millones de dólares, justifican semejante inversión frente a la tecnología tradicional.
Varios expertos consideran que regresar al sistema de catapultas de vapor sería imposible sin un rediseño ambicioso del portaaviones. Los buques de la clase Ford utilizan reactores nucleares avanzados optimizados para la generación eléctrica y no producen el vapor a alta presión necesario para los sistemas antiguos. Según el expertos citados por Eurasian Times, reinstalar tuberías de vapor, bombas y calderas requeriría reconstruir la planta del reactor y rediseñar el casco, lo que costaría miles de millones de dólares adicionales y retrasaría la entrega de la flota durante años.
La tecnología EMALS ofrece una serie de ventajas a largo plazo, entre ellas una potencia de lanzamiento ajustable y una mayor tasa de salidas. Mientras que las catapultas de vapor pueden lanzar unas 140 aeronaves al día, el sistema electromagnético tiene el potencial de superar las 250. Este sistema también reduce el estrés que sufren los aviones en su estructura y genera un entorno de trabajo más silencioso para la tripulación. Todos ellos son factores que la Armada considera esenciales para la guerra moderna.
En la actualidad, solo el USS Gerald R. Ford y el portaaviones chino Fujian cuentan con tecnología electromagnética. Pese a las críticas de la Casa Blanca, la Armada de los Estados Unidos no quiere desperdiciar décadas de inversión y desarrollo en esta tecnología revolucionaria.
El nuevo USS Kennedy fue botado el 29 de octubre de 2019, bautizado el 7 de diciembre de 2019 y es el segundo barco que lleva el nombre del presidente John F. Kennedy. Inicialmente, el barco debía ser entregado en julio de 2025, pero los numerosos contratiempos provocaron varios retrasos, el último de los cuales retrasó su llegada hasta marzo de 2027.
