Ernesto Valverde suele ser un técnico comedido en sus comparecencias ante los medios. El gasteiztarra nunca emplea calificativos grandilocuentes, pero hoy ha dejado entrever que la visita del Levante mañana a San Mamés se asemeja a una final, un término que no suele gustar a los entrenadores. La realidad es la que es. Su equipo está a tres puntos de los puestos de descenso después de haber sumado solo dos en los últimos seis compromisos ligueros con los empates contra Osasuna y Real Sociedad y las derrotas frente a Celta, Espanyol, Mallorca y Sevilla. “Es un partido importantísimo para nosotros y también para ellos. Ya empezamos a hablar de finales a pesar de que queda bastante pero sí es un partido en el que nos urge la victoria, vamos a poner todo para conseguirlo”, ha dicho hoy en Lezama en la previa a recibir a los granotas.
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