Las nuevas amenazas sobre las costas llevan a Defensa a buscar misiles antibuque
España es uno de los países de la Unión Europea con más kilómetros de costa. Su extensión es comparable a la de Italia y supera con creces a la de Francia. En total, el país ibérico cuenta con aproximadamente 8.000 kilómetros de territorio bañados por las olas de distintos mares.
Siendo esta la situación geográfica, es normal que su vigilancia y protección sea prioritaria para los distintos Ejércitos que conforman las Fuerzas Armadas. En una última noticia se ha podido saber que el Ejército de Tierra incorporará pronto nuevo material de misiles antibuque para incrementar su potencia de fuego, además de medios de actuación contra potenciales enemigos.
Como se decía, por su condición geográfica especial de península, España no debe perder la vista de sus costas. A lo largo de miles de kilómetros de estas, más si contamos las que también poseen islas como las Baleares o las Canarias, se puede observar que este punto es crucial para la defensa de la soberanía española. Si nos fijamos en el territorio, un ataque terrestre tendría que pasar por las cadenas montañosas de los Pirineos, lo que se hace muy difícil. Como así han demostrado distintos ejemplos a lo largo de la historia. Por tanto, cualquier tipo de operación de calado lanzada contra España debería incluir un asalto anfibio o una acción aeronaval que se dirigiera contra las costas.
Contemplando el panorama internacional, queda claro que las Fuerzas Armadas españolas necesitan y deben tener prioridad en los medios que le proporcionen capacidades para rechazar una operación de este tipo en cualquier parte del territorio peninsular. A ambos extremos del Atlántico se están formando nubarrones que tienen a Groenlandia en su epicentro. Las armadas estadounidense, rusa y china merodean en esta área. Más cerca de nuestras fronteras, en concreto, en el sur peninsular, se halla Marruecos. El país norafricano está reforzando sus Fuerzas Armadas desde hace años y cada vez se muestra más agresivo en su política regional e internacional respecto a España. Separados por el estrecho de Gibraltar, apenas 14 kilómetros, sin duda la monarquía alauí representada por Mohamed VI se ha convertido, en palabras de la autora Sonia Moreno, en un «vecino incómodo». Por lo que las Fuerzas españolas deben monitorizar sus movimientos a nivel marítimo.
Hace unos días que el Estado Mayor ha terminado la redacción del documento de requisitos para las unidades, que define las características de los misiles antibuque SSM (Suface-to Surface Missile) que el Ejército de Tierra busca con ahínco para reforzar sus baterías costeras. No se tienen detalles concretos de lo redactado, pero no sería raro que se intenten obtener medios modernos y furtivos a la vez que sean fáciles y rápidos de desplegar. Por ejemplo, que sean misiles que puedan instalarse en camiones para poder situar sus lanzadores en cualquier punto de interés donde se necesiten y ofrezcan a las formaciones una herramienta de respuesta estratégica potente, a la vez que eficaz.
Como bien indica el experto Octavio Díez Cámara, no es descartable que, continuando con el programa de misiles antibuque que ya ha sido aprobado por la Armada española, el misil noruego Kongsberg NSM (Naval Strike Missile) tenga opciones. El Kongsberg podría recibir a posteriori una mejora de sus sistemas para ser adaptado a su empleo en aviones del Ejército del Aire y del Espacio. No obstante, hay que insistir en que todavía no se tiene nada firmado y las autoridades están en busca del misil que reforzará la artillería de costa, que, por ahora, se sustenta en el Regimiento de Artillería de Costa (RACTA) 4 con base en Cádiz, así como artillería convencional de 155 mm y sistemas de dirección de tiro sistema Philips 9KA-410.
Por otro lado, se espera que para equipar al Ejército de Tierra con una potencia óptima se requerirán, al menos, tres baterías con una configuración cada una de ellas con cuatro lanzadores cuádruples, sistemas de mando y control, así como medios de comunicación y radares de tiro avanzado. Esta es la teoría y falta la práctica y estar pendientes para ver cómo evoluciona el asunto. España, en el marco de un incremento de inversiones militares, está regando con millones la industria militar. Pedro Sánchez compareció en la primavera del año pasado para anunciar que iba a destinar nada menos que 10.471 millones a cuestiones de defensa.
Esta situación es, a todas luces, positiva para el conjunto de las Fuerzas Armadas: la inversión siempre es bienvenida, pero el problema es cómo evolucionan esos programas, ya sean de misiles, vehículos blindados o submarinos. En cuanto a los misiles antibuque, ya se ha mencionado: no queda otra que esperar a ver qué sucede. Lo que está claro es que son vitales para la defensa de la soberanía española y de sus territorios.
