Alerta Nipah: un virus letal, pero menos transmisible que la Covid-19
El temor a que el nuevo brote del virus Nipah confirmado en la India, que ha llevado a emitir una alerta epidemiológica a las autoridades sanitarias del país, ha desatado el temor en Asia, y provocado que estados como Tailandia, Nepal o Hong Kong activen puntos de cribado en algunos de sus aeropuertos, donde entre otras medidas se toma la temperatura a los viajeros o se les obliga a rellenar formularios de declaración del estado de salud.
La enfermedad del virus Nipah fue detectada por primera vez en cerdos domésticos en Malasia y Singapur en 1998 y 1999. Su nombre proviene de la aldea de Malasia en la que se registraron los primeros casos. Se trata de una patología infecciosa, que tiene manifestaciones clínicas diversas, que van de la infección asintomática a la infección respiratoria aguda y la encefalitis letal. La tasa de letalidad (porcentaje de muertes entre quienes se infectan) se estima entre el 40% y el 75%, y puede variar según el brote, según las capacidades para la vigilancia epidemiológica y la gestión clínica. Por este motivo, la OMS lo considera un problema de salud pública.
En los brotes iniciales de la década de los 90 los humanos se infectaron a través de contacto directo con cerdos que tenían la enfermedad. El virus de Nipah puede transmitirse a los humanos a partir de animales, pero también de persona a persona. Los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae son el huésped natural del virus de Nipah. No hay tratamientos específicos ni vacunas para las personas ni los animales. En humanos, el tratamiento consiste en medidas de apoyo.
Según Daniel Lopez Acuña, ex asesor de la OMS, «es importante subrayar que el brote de Nipah en la India no debe causar alarma entre los habitantes de los países europeos, ya que no supone una amenaza pandémica en razón de su modo de transmisión y de la naturaleza limitada del brote». Aunque destaca que la alta letalidad de los casos de Nipah es «preocupante, como sucede con los casos de Ebola», considera que «el riesgo de contagio y expansión no debe alarmarnos».
En este sentido, señala a LA RAZÓN que «como corresponde, la OMS y el CentroEuropeo de Control de Enfermedades (ECDC) mantienen una vigilancia epidemiológica activa para controlar cualquier expansión del virus, pero esto no debe generar miedos infundados de amenaza pandémica», destaca.
Este experto señala que las probabilidades de que llegue a nuestro entorno «son bajas, ya que la transmisión es primariamente de animales a humanos, y la transmisión entre personas requiere un contacto estrecho con secreciones corporales».
Respecto a que el virus pueda llegar a Europa a través de visitantes de otros países, López Acuña destaca que este hecho «no deben ser motivo de preocupación, ya que no se trata de una enfermedad que sea de alta transmisibilidad como otras infecciones virales respiratorias como la Covid 19». En todo caso, si llegase a haber algún caso humano importado «lo importante será su diagnóstico correcto y su aislamiento».
La OMS desarrolla tareas de apoyo a países afectados y orientación técnica sobre cómo manejar los brotes. El riesgo de transmisión internacional a través de fruta contaminada (por ejemplo con orina o saliva de muerciélagos infectados) se puede evitar lavando y pelando la fruta.
No obstante, el exasesor de la OMS pone sobre la mesa un hecho importante, al incidir en que «el cambio climático, la deforestación y la explotación irracional de los recursos naturales están poniendo de relieve los precarios equilibrios ecológicos, que al romperse incrementan los riesgos de zoonosis y brotes epidémicos de enfermedades emergentes». Así, «el brote de Nipah es una indicación mas de la fragilidad de estos equilibrios y del potencial riesgo que eso entraña».
Otro de los riesgos detectados del virus de Nipah es que carece de vacuna o de tratamiento específico, como muchos otros agentes infecciosos. «La pandemia de Covid-19 nos mostró la vulnerabilidad que eso supone, y plantea la necesidad de más inversión en la investigación y el desarrollo de recursos preventivos y terapéuticos para estos problemas», señala López Acuña.
