Mas intratable que nunca
Desde el primer peloteo en la arcilla porteña, quedó claro que Maximiliano no había ido solo a competir, sino a dominar. Con una profundidad envidiable en sus golpes de fondo y una lectura de juego que dejó sin respuestas a su rival, Friedlander impuso un ritmo frenético que Casco nunca pudo descifrar.
Tras un rotundo 6-1 en el primer parcial que sirvió como declaración de intenciones, Friedlander no bajó la intensidad,sino todo lo contrario,apretando el acelerador para firmar un 6-0 ("rosco") que cerró una de las actuaciones más brillantes de su carrera.
