EL chascarillo, ahogados entre tanta desgracia, alivia. La gracia que se nos presupone rezumamos los andaluces ayuda a absorber el mal trago. Y en esta tierra van unos cuantos seguidos, en una constante sensación de estar con el agua al cuello. El buen humor es un excelente flotador y, si la cosa se pone muy fea, incluso puede salvar vidas. El chiste de los niños de Almería que se viralizó el martes por la noche hizo reír a millares de personas que se encontraron con la prueba mayor al que puede verse sometido un padre, la de la conciliación. Que, a menudo, traducido resulta:«¿Qué hacemos con los niños?» La gracieta en cuestión, un audio que circuló por los móviles de...
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