La caída de Azcón agita al PP: «Copiar a Vox no es la solución»
Llegó acompañado de su mujer y de sus dos hijos. Pasadas las diez de la mañana. En la puerta, lo recibieron multitud de reporteros gráficos. Muchos más de lo normal. Y es que nunca antes una votación en el colegio IES Virgen del Pilar de Zaragoza había despertado tanto interés. Consciente de lo arriesgado de su apuesta, el presidente de Aragón y candidato del Partido Popular para la reelección, Jorge Azcón, tiró de humor: «Estos son cuatro votos seguros». Los últimos sondeos internos apuntaban a una victoria amarga que se confirmó nada más empezar el recuento de papeletas.
Una hora después de cerrar los colegios electorales, el escrutinio arrojaba una caída de difícil digestión. En algunos momentos, el marcador apuntó a 24 escaños. Finalmente, fueron 26. Dos menos de los que tenía. La demoscopia, salvada por poco. La distancia sobre el PSOE de Pilar Alegría se saldó con diez puntos, quizás la única nota positiva, porque la noticia esta vez no es sólo la subida de Vox, sino la caída de un PP que naufraga en su estrategia política.
Ni la presencia de los principales activos del partido, ni las mil y una entrevistas concedidas a casi todos los medios, ni los cuatro debates electorales, ni siquiera el cameo estelar de Vito Quiles en el compás definitivo consiguieron frenar la fuga de electores por la derecha y convencer a más aragoneses que en 2023.
Como en Extremadura, las urnas se adelantaron antes de tiempo –a mitad de legislatura– por la imposibilidad de sacar adelante los presupuestos, bloqueados por «la pinza PSOE-Vox». El objetivo, pues, era reducir la dependencia del partido verde. Aunque, conforme fue avanzando la campaña, las expectativas empezaron a menguar. Hasta dejar la meta no en la misma casilla de salida, sino detrás: un simple «ganar».
A pesar de la subida de la participación, el PP no ha conseguido un voto de más. Tampoco el porcentaje es mejor que en los anteriores comicios. El balance, por mucho que el oficialismo vendió optimismo, no es bueno. Y así lo asumió el grueso de la dirigencia. Transcurrió la noche con sigilo en Génova 13. Apenas nadie abrió el pico hasta que a las 22:40 apareció en la sala de prensa el secretario general, Miguel Tellado.
A esa hora, no había solución de continuidad. Un poco antes, cuando todos los escenarios estaban abiertos, terciaba un barón de peso a LA RAZÓN: «Pinta buena no tiene». En los mensajes que se mandaron los cuadros de la formación quizá la expresión más repetida fue esa: «No pinta bien». Después, confirmado el retroceso, la debida reflexión. Qué ha pasado. Las primeras conclusiones coincidieron: «Estamos obsesionados con Vox». Y la receta, sugería otro presidente autonómico a este diario, no es teñir de verde el azul popular. «Copiar a Vox no es la solución».
Alberto Núñez Feijóo llegó a las 20:30 de la noche a su despacho, donde estuvo acompañado por buena parte de la dirección nacional. En X, escribió: «El PP consolida su liderazgo y el Gobierno. El PSOE vuelve a sufrir una derrota e iguala su peor resultado. ¿Cuántas debacles más necesita Sánchez para entender que ya basta?».
A media tarde, a sabiendas de que podía pasar lo que luego pasó, fuentes del partido prepararon el terreno argumental: «Empezarán las lecturas acerca de por qué el PP no coge más voto del que pierde el PSOE y la respuesta está en que nosotros no queremos competir con Vox por la derecha sin arrebatar voto al PSOE por el centro».
La conclusión a la que entonces llegaban era que lo mollar no es tanto si sube o baja el PP como que la suma con Vox vaya in crescendo. Y lo ilustraban con un interrogante: «¿Feijóo estaría muy triste si en las elecciones generales de dentro de dos años el Partido Popular no sube nada, pero Vox sube cuatro escaños?».
En un intento por crear un marco favorable a sus intereses, los populares señalaban: «Hasta el veintitrés de julio esto iba de partidos y quien ganaba gobernaba, pero ahora que ya no es así lo importante es debilitar al bloque contrario y estamos consiguiéndolo». En Aragón, todo el foco en un titular: «Vamos camino a otra paliza histórica para la izquierda y para el partido de Pedro Sánchez y vamos a arrastrar a la portavoz del Gobierno por el suelo electoral de su partido».
Con el recuento prácticamente acabado, Tellado descartó hacer ninguna autocrítica, que sí hicieron muchos de los dirigentes de su partido, y se afanó por exhibir las luces de un resultado sombrío: «En el año 2019, el PSOE ganó las elecciones por 10 puntos y 8 escaños de ventaja, en 2023, las ganó el PP por 6 puntos y 5 escaños de ventaja. Ahora, el PP las gana de nuevo con casi 10 puntos de ventaja. Además, el PP suma más que toda la izquierda junta. El PSOE está más cerca de la tercera posición que de la segunda y ha igualado su peor resultado. Es el reflejo de una España que está harta de Pedro Sánchez».
Según expuso, lo más reseñable es que «los socialistas quedan muy tocados en esta noche electoral y con este resultado». El PSOE, presumió, «no para de caer y cuanto más sanchista es su candidatura, más cae». En Aragón, recordaba, «la candidatura era 100% Sánchez». Y martilleaba: «Ha presentado a la portavoz de las mentiras, de la corrupción y de los ataques. Y el resultado es otra derrota para Sánchez. Es el mayor perdedor de la política española. Una máquina de perder. Sólo puede aspirar a ser segundón».
Entre vítores y la euforia de su parroquia, apareció Jorge Azcón en el último tramo de la noche. «Sólo el PP puede formar gobierno», celebró. Eso sí, no ocultó cierta decepción: «Nos hubiera gustado no haber perdido dos diputados por Huesca y Zaragoza». Pero, añadió: «No hay ninguna formación que tenga el resultado que ha tenido el PP». Hoy, Comité Ejecutivo Nacional en Génova.
