Tras el espectáculo del escritor que presumió de haber suspendido «Letras en Sevilla» pasemos de la anécdota (sacar en procesión a sí mismo, decía Marsé de Juan Goytisolo) a la categoría: monitorización del boicot por la extrema izquierda. Deserción de ponentes «progresistas», no sea que los suyos los cancelen por «blanquear el franquismo». En la España de 2026 no se puede dialogar con sosiego y sin prejuicios simplificadores. Hemos pasado de los debates de 'La Clave' de Balbín -el 18 de enero se cumplieron cincuenta años- al tertulianismo tribal. Si en 1976 era posible sentar en un plató a un falangista, un anarquista, un monárquico y un comunista, ¿por qué, noventa años después del 36, una izquierda revanchista confina al...
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