Uwe Boll ha sido el nombre que los críticos de cine utilizaban como amenaza. El director alemán se convirtió en una figura casi mitológica del desastre audiovisual gracias a sus temerarias adaptaciones de videojuegos -como 'House of the Dead' o 'Alone in the Dark'-, películas que desafiaban no solo la lógica narrativa, sino también la paciencia de cualquier espectador. Sin embargo, Boll nunca fue un cineasta silencioso ni sumiso ante el desprecio; al contrario, respondió a las burlas con una agresividad inédita en la industria, llegando a retar a sus críticos más feroces a combates de boxeo reales para defender su honor y su obra. Tras esa fachada de púgil y «peor director del mundo», se esconde un hombre de...
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