Lo que debía ser una mañana de ilusión para los aficionados más fieles al baloncesto europeo se ha convertido en un auténtico "vía crucis" digital. Este martes, la
Euroliga abría el proceso de venta de entradas para la esperada
Final Four de
Atenas 2026, pero los problemas técnicos han empañado el inicio de la comercialización, provocando una oleada de críticas en redes sociales.
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