En el orden del día figuraba la comparecencia de Pedro Sánchez para dar cuenta de la posición del Gobierno de España «en los distintos encuentros y foros internacionales en los que ha participado, así como para informar sobre los últimos accidentes y la situación actual del servicio ferroviario, entre otros asuntos». Sin embargo, el presidente dedicó la integridad de su intervención, más corta de lo habitual, al siniestro registrado el pasado 18 de enero en Adamuz (Córdoba) y escoró su agenda internacional, habitual vía de escape de la complicada escena nacional. Desde la oposición ya se había criticado anticipadamente que se buscara diluir las explicaciones del caos ferroviario con materias de otro calado y en el Ejecutivo se saltaron el...
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