Cómo ahorrar hasta un 20% en gasolina sin cambiar de coche
Según el Boletín Petrolero de la Unión Europea, el precio medio de la gasolina en España ha rebasado en distintos momentos los 1,60 €/l, mientras que el diésel ha rondado los 1,55 €/l. En un turismo medio con un consumo de 6,5 l/100 km y 15.000 kilómetros anuales, cada pequeña mejora se traduce en ahorro real.
“La eficiencia no es ir más lento, es conducir mejor. Un conductor consciente no solo ahorra dinero, sino que contribuye a una movilidad más segura y sostenible”, explica Xavier Celda Sanchis, Market Manager Taller de Norauto España.
Diez hábitos que pueden recortar el consumo sin cambiar de coche
1. Arrancar y salir sin calentar en parado
En motores modernos no es necesario esperar minutos al ralentí. La electrónica optimiza la mezcla desde el primer instante. Basta con iniciar la marcha suavemente. En diésel turbo, unos segundos son suficientes.
2. Mantener velocidad constante
Evitar acelerones y frenazos bruscos es clave. Cada aceleración intensa exige un pico de inyección. Si se ve un semáforo en rojo y se levanta el pie con la marcha engranada, el consumo instantáneo es cero: la centralita corta la inyección.
3. Usar marchas largas y bajas revoluciones
Siempre que el motor no vaya forzado, rodar entre 1.750 y 2.500 rpm —zona donde muchos propulsores entregan su par óptimo— reduce el gasto.
4. Anticipación y distancia de seguridad
Mirar más allá del coche precedente evita frenazos innecesarios. La anticipación es ahorro. Y también seguridad.
5. Apagar el motor en paradas largas
Más de un minuto detenido justifica apagar el motor si el coche no dispone de sistema Start&Stop.
6. Presión correcta en neumáticos
Una presión inferior a la recomendada puede elevar el consumo hasta un 3%. Si el neumático está muy desinflado, el incremento puede alcanzar el 7% o el 10%.
7. Climatización inteligente
El aire acondicionado exige energía, pero circular con ventanillas bajadas en carretera empeora la aerodinámica. En híbridos y eléctricos, además, el sistema térmico protege la batería.
8. Evitar peso innecesario
Cada 100 kg adicionales pueden aumentar el consumo en torno a un 5%, según estudios técnicos del sector.
9. Planificar la ruta
Evitar atascos reduce tiempo al ralentí y arranques en frío, momentos donde el consumo se dispara.
10. Mantenimiento al día
Un filtro de aire sucio o bujías desgastadas alteran la combustión. Los fabricantes suelen recomendar sustituir el filtro cada 15.000 o 30.000 km. Las bujías de cobre, entre 30.000 y 45.000 km; las de platino o iridio pueden llegar a los 80.000 km.
El estado del coche también marca la diferencia
El olor a aceite nuevo y el chasquido de una pistola neumática en el taller no son solo rutina mecánica. Un vehículo bien mantenido “respira” mejor y aprovecha cada gota de combustible.
- Filtros limpios: optimizan la mezcla aire-combustible.
- Aceite de baja viscosidad: reduce fricción interna.
- Neumáticos de baja resistencia (Clase A o B): mejoran eficiencia energética.
- Inyectores en buen estado: evitan desperdicio de carburante.
Con un parque automovilístico que supera los 14 años de media en España, según datos sectoriales, aplicar estos hábitos no es una cuestión estética. Es pura economía doméstica. Y puede suponer varios cientos de euros menos al año sin cambiar de coche.
