Queralt Castellet, a la final olímpica en sus sextos Juegos compitiendo con rivales que no habían nacido cuando disputó los primeros
Durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, Lucas Eguibar levantó en volandas el menudo cuerpo de Queralt Castellet, de 1,56 metros, aproximadamente, y algo más de 50 kilos, y la llevó un rato en un hombro. La rider catalana no es una integrante más de la delegación española. Antes de empezar, de hecho, le dio instrucciones al abanderado Quim Salarich, porque ella ya había llevado la bandera en Pekín 2022: «Tú tira, que nosotros vamos detrás», le dijo, como confesó en Eurosport. Queralt es la referente, el ejemplo a seguir, para muchos de los deportistas no sólo ya de España, sino del mundo.
En Milán-Cortina está disputando sus sextos Juegos Olímpicos en la modalidad de halfpipe, y en la clasificación logró meterse en la final sin problema, con una primera ronda en la que consiguió 78,75 puntos, que ya le hubiera servido, y una segunda en la que se fue a 81, para terminar séptima. La primera fue la estadounidense Chloe Kim, la gran estrella, que ya fue oro en las dos últimas ediciones olímpicas. La dimensión de lo que supone Queralt se refleja en datos como que ocho de las competidoras en la clasificación no habían nacido cuando la rider de Sabadell disputaba sus primeros Juegos Olímpicos. Cuatro de ellas, además, entraron en la final: la estadounidense Bea Kim, de 19 años, que fue décima; la surcoreana Choi Gaon, de 17, que acabó sexta, y las japonesas de 16 Shimizu, que fue segunda, y Rise Kudo, cuarta.
Precisamente 16 años tenía Queralt en el lejano 2006, en Turín, su debut olímpico, en el que no consiguió superar la clasificación. Sí lo hizo en Vancouver 2010, pero en el entrenamiento previo a la final sufrió una caída y no pudo competir por un traumatismo. En Sochi 2014 fue undécima, en Pyeongchang 2018 obtuvo el diploma, séptima, y en Pekín 2022 llegó por fin la medalla, la plata que tanto tiempo llevaba buscando. Podio en Mundiales y Copas del Mundo, no tenía que demostrar nada, pero admite que ese metal «lo necesitaba». También reconoce que ahora tampoco le da ninguna ventaja, pero sí le hace ver que, como ya lo ha conseguido una vez, es posible volver a lograrlo.
Un ciclo olímpico complicado
Dicen que con la edad la gente se vuelve más conservadora, de ahí, por ejemplo, el podio olímpico en skate, lleno de adolescente, quizá de inconscientes, pero Queralt, con 36 años, sigue desafiando a las alturas en snow y dice que esa experiencia lo que hace es ayudarla a entender el miedo: «Puedes sentir miedo porque realmente es una cosa que tenga mucho riesgo y que no seas capaz de hacer, o tienes miedo porque es la primera vez que lo haces y no sabes qué sensación te va a traer algo en lo que has trabajado un montón. Son, bueno, sensaciones diferentes y hay que saber entenderlas para progresar», reflexiona.
Durante este ciclo olímpico ha tenido que hacer frente a esos miedos, después de sufrir una dura caída en diciembre de 2023 en Copper Mountain, en Colorado, en la que se rompió seis costillas y sufrió un colapso pulmonar, en lo físico; y necesitó un proceso mental para volver. Estuvo prácticamente un año sin competir, par regresar justo en el mismo escenario en el que había caído, una forma de cerrar el círculo. En 2025 tampoco pudo disputar el Mundial en St. Moritz por otra lesión, pero recientemente, sólo 18 días antes de los Juegos, fue bronce en los X-Games, disputados en Aspen. «No pude ir al Mundial, pero dentro de este plazo de tiempo he conseguido retomar mi fuerza y mi confianza para empezar de nuevo. Estoy contenta, disfrutando mucho del día a día encima de la tabla», asegura. El fuego sigue dentro de ella. «Nunca había pasado tantos nervios en una clasificación», admite. Queralt es la única Europea entre las doce finalista, y estará acompañada por cuatro japonesas, tres estadounidenses, dos chinas, una canadiense y una coreana.
