Ryan Gosling estrena Project Hail Mary: la piedra que hará llorar al cine en 2026
Ryan Gosling en Project Hail Mary: una misión contra el fin del Sol
De profesor a última esperanza de la humanidad
En Project Hail Mary, Ryan Gosling interpreta a Ryland Grace, un profesor de instituto que despierta en una nave espacial sin recordar quién es ni cuál es su misión. Poco a poco descubre que se encuentra a años luz de la Tierra y que carga con la responsabilidad de evitar la extinción de la humanidad.
La amenaza es tan sencilla como devastadora: el Sol está perdiendo luminosidad. Si el proceso no se revierte, el planeta quedará sumido en un invierno irreversible. La comunidad científica internacional, liderada en la ficción por la rigurosa Eva Stratt, pone en marcha una misión desesperada que convierte al personaje de Ryan Gosling en el último recurso.
La herencia de Andy Weir
El responsable de la historia es Andy Weir, novelista especializado en ciencia ficción de base científica. Su anterior obra, The Martian, ya demostró que el gran público responde a relatos donde la ciencia es protagonista real y no mero decorado. Con Project Hail Mary, el autor fue más allá al introducir un componente emocional que sorprendió incluso a los lectores habituales del género.
La adaptación cinematográfica mantiene ese equilibrio entre rigor científico y tensión dramática. Los primeros avances confirman una apuesta visual ambiciosa, con recreaciones espaciales detalladas y un tono que alterna humor, aislamiento y descubrimiento.
La clave emocional que marcará 2026
Rocky, el personaje que lo cambia todo
Es a partir del ecuador de la historia cuando aparece el elemento diferencial. Durante su travesía, el protagonista de Ryan Gosling descubre que no está solo en el espacio. Otra nave, procedente de un sistema estelar distinto, intenta resolver el mismo problema: su estrella también se está apagando.
Allí conoce a Rocky, un ser extraterrestre cuya fisiología y forma de comunicación suponen uno de los mayores desafíos narrativos del libro. Lo que comienza como un contacto incierto evoluciona hacia una colaboración científica sin precedentes.
Rocky no es un alienígena convencional. Su diseño rompe con los estereotipos habituales del cine espacial y su personalidad se construye a través de la lógica, la curiosidad y una inesperada calidez. Esa combinación convierte su relación con el personaje de Ryan Gosling en el auténtico motor de la historia.
La segunda vez que lloramos por una piedra
Quienes han leído la novela saben que el desenlace no se apoya únicamente en la épica científica. El vínculo entre ambos protagonistas alcanza un nivel de profundidad emocional poco frecuente en el género. La conexión entre un humano y un ser cuya apariencia recuerda a una roca con extremidades termina por derribar cualquier distancia inicial.
No será la primera vez que el público se emocione con un personaje de aspecto pétreo. El cine reciente ya demostró que incluso una simple piedra puede protagonizar una de las escenas más recordadas de la década. Ahora, Ryan Gosling se enfrenta al reto de trasladar a la pantalla una despedida que en el papel dejó a miles de lectores sin palabras.
Un estreno estratégico tras la Super Bowl
El impacto del primer gran avance
El estreno del nuevo tráiler durante la Super Bowl no fue casual. El evento deportivo se ha consolidado como escaparate privilegiado para las superproducciones de Hollywood. En pocos minutos, Project Hail Mary logró posicionarse entre las conversaciones más comentadas en redes sociales.
El metraje mostró por primera vez con claridad la interacción entre el personaje de Ryan Gosling y Rocky. También permitió ver a Eva Stratt, figura clave en la organización de la misión y responsable de tomar decisiones extremas para garantizar la supervivencia del planeta.
Expectativas comerciales y críticas
Las adaptaciones de novelas de ciencia ficción con fuerte base científica suelen dividir al público. Sin embargo, el precedente de The Martian y la popularidad de
