Ultimátum vaticano a los lefebvrianos por riesgo de cisma
El Vaticano busca salvar, una vez más, un cisma con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, conocidos como lefebvrianos, el grupo de origen francés y aires preconciliares con presencia en más de 60 países y más de setecientos curas. Y es que este movimiento tridentino tiene planeado ordenar a dos nuevos obispos sin la aprobación del Papa. De ahí la reunión al más alto nivel que ha mantenido el prefecto para la Doctrina de la Fe, Víctor Manuel Fernández, con el actual superior general del grupo, Davide Pagliarani, en el Vaticano.
El cardenal argentino planteó iniciar un «diálogo teológico» condicionado a que suspendan la ordenación episcopal, puesto que supondría una «ruptura decisiva» con Roma. Lo cierto es que no se trataría de la primera vez que el grupo tradicionalista atraviesa la línea roja. El fundador Marcel Lefebvre consagró a cuatro obispos sin el permiso de san Juan Pablo II el 30 de junio de 1988, lo que le acarreó una excomunión latae sententiae. Sin embargo, el Papa polaco y sus sucesores afrontaron con mano izquierda la crisis y no expulsaron al movimiento como tal, sino que siempre han buscado la forma de tender puentes.
León XIV parece darles una última oportunidad. En la declaración firmada por Fernández, la Santa Sede reitera que «la ordenación de obispos sin el mandato del Santo Padre, quien ostenta la suprema potestad ordinaria, plena, universal, inmediata y directa, implicaría una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma) con graves consecuencias para la Fraternidad en su conjunto».
De la misma manera, apunta que «la posibilidad de mantener este diálogo presupone que la Fraternidad suspenda la decisión sobre las ordenaciones episcopales anunciadas». «Tras aclarar varios puntos presentados por la Fraternidad en diversas cartas, enviadas particularmente entre 2017 y 2019 -entre otros, se trató la cuestión de la voluntad divina respecto a la pluralidad de religiones-, el prefecto propuso un camino de diálogo específicamente teológico, con una metodología muy específica, sobre cuestiones que aún no han sido suficientemente aclaradas», precisa el texto.
Entre los puntos de desencuentro se presentan «la diferencia entre un acto de fe y la ‘sumisión religiosa de mente y voluntad y los diferentes grados de adhesión que exigen los diversos textos del Concilio Ecuménico Vaticano II y su interpretación». Este proceso, según se puede leer en el comunicado, «tendría como objetivo destacar, en los temas tratados, los requisitos mínimos para la plena comunión con la Iglesia Católica y, en consecuencia, delinear un estatuto canónico para la Fraternidad, junto con otros aspectos a profundizar».
Según Vatican News, la declaración del Superior General de principios de febrero hacía referencia a una carta enviada a la Santa Sede en la que expresaba «la particular necesidad de la Compañía de asegurar la continuidad del ministerio de sus obispos», y enfatizaba que hasta ese momento no había llegado respuesta.
Así, tras la reunión de este jueves, el superior general de los lefebvrianos presentará la propuesta a su Consejo y dará su respuesta al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
