«Eagle Eye 26-01»: el escudo tridente que blindó los cielos
La Base Naval de Rota, la Base Aérea de Morón, el Golfo de Cádiz y su espacio aéreo adyacente acogieron hasta ayer la activación «Eagle Eye 26-01», una operación diseñada por el Mando Operativo Aéreo (MOA) para integrar capacidades terrestres, navales y aéreas dentro de la estructura operativa española. El objetivo: conseguir sinergias entre los tres ejércitos y maximizar el adiestramiento de las unidades participantes en un escenario que simula amenazas reales sobre el territorio nacional.
El ejercicio, que se ha desarrollado en uno de los enclaves estratégicos más importantes de la geografía española, contó con la participación de unos 2.000 efectivos desplegados entre tierra, mar y aire. Una cifra que evidencia el compromiso de las Fuerzas Armadas con la modernización y la interoperabilidad, dos pilares fundamentales en el contexto de seguridad actual. Esto supone, de lejos, una de las maniobras más avanzadas y que muestran que España es capaz de llevar a cabo ejercicios punteros.
La operación fue supervisada por el teniente general Francisco Julio Nieto Sampayo, jefe del Mando Aéreo de Combate del Ejército del Aire y del Espacio, quien actuó como máximo responsable del Mando Operativo Aéreo. Bajo su coordinación, el ejercicio integró medios que iban desde cazas de última generación hasta fragatas equipadas con el sistema de combate más avanzado del mundo.
El almirante general Teodoro E. López Calderón, en su condición de jefe de Estado Mayor de la Defensa, y el general del Aire Francisco Braco Carbó, al frente del Estado Mayor del Ejército del Aire, siguieron muy de cerca la evolución de una activación que demuestra la gran capacidad de respuesta conjunta de las Fuerzas Armadas.
El Ejército del Aire y del Espacio desplegó para esta ocasión seis cazas F-18M del Ala 12, con sede en la Base Aérea de Torrejón, y unos 60 efectivos que operaban desde la Base Aérea de Morón. Estos aviones multi-role, equipados con tecnología de vanguardia, son capaces de ejecutar misiones de superioridad aérea, ataque a objetivos de superficie tanto de día como de noche, y operar en condiciones meteorológicas adversas sin merma de su efectividad. Su arsenal incluye misiles AMRAAM de medio alcance y IRIS-T de corto, armamento que convierte a estos aparatos en una de las plataformas más versátiles del inventario español. Los F-18M son el brazo armado que responde a incursiones y movimientos de aeronaves no identificadas, una labor que el Ejército del Aire realiza las 24 horas, los 365 días del año. No es el caza más avanzado del arsenal español, pero sí que es cierto que es perfecto para unas maniobras de este tipo por su gran versatilidad.
Pero el despliegue aéreo fue más allá de los cazas. El Grupo Central de Mando y Control asumió las funciones de Centro Principal de la Defensa Aérea, mientras que el Centro de Operaciones Aéreas ejerció el Control Táctico de todas las fuerzas asignadas a la operación. Completaron el dispositivo los Escuadrones de Vigilancia Aérea EVA 3 en Sevilla, EVA 9 en Motril (Granada) y EVA 11 en Alcalá de los Gazules (Cádiz), junto con la Escuadrilla de Control de Tránsito Aéreo de Sevilla. En total, el Ejército del Aire aportó 1.500 efectivos a la activación, siendo el que más proporcionó a unas maniobras de fuerte calado de defensa aérea.
Desde la Base Naval de Rota, el Ejército de Tierra desplegó la Unidad de Defensa Antiaérea «Carthago», liderada por el Grupo de Artillería Antiaérea II/73 y comandada por el teniente coronel Félix Antonio Ayala Sánchez. Un despliegue de 314 efectivos que manejan algunos de los sistemas de defensa antiaérea más sofisticados del arsenal español.
El arsenal terrestre incluyó sistemas HAWK del GAAA II/74, PATRIOT del GAAA III/73, y misiles MISTRAL operados por el GAAA II/71 y el GACALEG. A estos se sumó una unidad C-UAS (contradrones) del RAAA 71 y cañones 35/90 SKYDOR del GAAA I/71, además de la Unidad de Transmisiones del MAAA y una Compañía de Protección de la X Bandera de la Legión. Esta combinación de sistemas de corto, medio y largo alcance permite crear un manto protector que complementa la capacidad de los cazas y refuerza la defensa del espacio aéreo.
La fragata F-104 Méndez Núñez, una de las cinco unidades de la clase F-100, entre los mejores buques de escolta de Europa, aportó su experiencia recién adquirida en aguas del Indo-Pacífico. El buque, comandado por el capitán de fragata Jaime Muñoz-Delgado Pérez, finalizó un despliegue de abril a octubre de 2025 integrado en el Grupo de Combate del portaaviones HMS Prince of Wales de la Marina británica.
Equipada con el sistema de combate AEGIS y el radar SPY-1D, capaz de detectar objetivos a más de 500 kilómetros de distancia, la Méndez Núñez porta misiles SM-2 y ESSM que le confieren una capacidad de defensa aérea de área comparable a la de las mejores fragatas de la OTAN. Junto con los 150 efectivos de dotación y el apoyo de la Base Naval de Rota, la Armada completó el triángulo de capacidades que conformaron el Sistema de Defensa Aérea nacional.
Las activaciones «Eagle Eye» se realizan periódicamente rotando por todo el territorio nacional, pero persiguen el mismo objetivo: integrar las capacidades de los tres ejércitos para mejorar la eficiencia en operaciones de presencia, vigilancia y disuasión.
El Sistema de Vigilancia y Control Aéreo, que incluye radares, centros de control y aviones de alerta, se complementa con las Unidades de Defensa Antiaérea del Ejército de Tierra y las fragatas F-100 de la Armada para crear una red de detección y respuesta prácticamente impenetrable.
Como destacan los responsables del Mando Operativo Aéreo, «la suma de capacidades proporciona gran valor añadido a la defensa de España». En un contexto geopolítico marcado por la inestabilidad en el flanco este de Europa y la creciente competición en el Indo-Pacífico, ejercicios como «Eagle Eye 26-01» demuestran que las Fuerzas Armadas españolas no solo mantienen su compromiso con la seguridad nacional, sino que lo hacen con equipamiento de última generación y una coordinación interarmas que las sitúa a la altura de los ejércitos más avanzados de la Alianza Atlántica.
