Lujo en calma al sur de Tenerife con vistas al Atlántico
En el rincón más sereno de la Costa Adeje, allí donde el sol de Tenerife ha decidido quedarse a vivir los 365 días del año con una caricia constante de 25 grados, se alza una estructura que parece haber emergido de las profundidades del Atlántico. No es solo un hotel; es un manifiesto sobre cómo el lujo, cuando se despoja de lo innecesario, se convierte en bienestar puro. El Royal Hideaway Corales Resort 5 GL no solo acoge viajeros; cultiva experiencias que nutren el cuerpo, desafían los sentidos y sanan el alma.
Una arquitectura que susurra al océano
Hay lugares que se construyen y lugares que se integran. Diseñado por el arquitecto tinerfeño Leonardo Omar, este complejo es un homenaje visual a los corales marinos que habitan las costas de la isla. Su silueta curvilínea, que recuerda a la de un barco navegando hacia el horizonte, fluye entre las playas de La Enramada y La Caleta.
El espacio se divide con una sabiduría casi poética para respetar los deseos de cada huésped: el Royal Hideaway Corales Beach ofrece un refugio exclusivo para adultos en busca de paz, mientras que el Royal Hideaway Corales Suites abre sus puertas a familias que desean redescubrirse frente al mar. Es una arquitectura de última generación que no invade, sino que abraza la roca y el entorno natural privilegiado del sur de Tenerife.
"Into the Blue": El latido de un deporte con sentido
Para el viajero contemporáneo, la salud no se queda en casa al cerrar la maleta. Entendiendo este pulso, el resort ha presentado "Into the Blue" (o Run into the Blue), una experiencia de running y bienestar concebida por la reconocida influencer y run coach Candela Pérez.
Esta iniciativa invita a los huéspedes a no romper sus rutinas, sino a elevarlas a través de dos recorridos exclusivos de 5 y 8 kilómetros. No son simples rutas; son trazados diseñados para vincular el cuerpo con el paisaje inspirador de la isla. Como bien señala Fernando Turnes, director del resort, el deporte se integra aquí como parte de una propuesta holística donde el movimiento es el preámbulo perfecto para la relajación.
Y es aquí donde el bienestar se extiende más allá del asfalto o la arena. El SPA del hotel es un espacio dedicado al equilibrio de cuerpo y mente, ofreciendo tratamientos de lujo con productos exclusivos (como Natura Bissé) y rituales ancestrales inspirados en la medicina ayurvédica. Además, cuenta con instalaciones de primer nivel, incluyendo un gimnasio de equipamiento avanzado y tres piscinas climatizadas de agua salada.
Una constelación gastronómica: El sabor de la tierra y el viaje
Si el deporte activa el cuerpo, la gastronomía del Royal Hideaway Corales Resort alimenta la imaginación. Actualmente, el complejo ostenta el honor de ser el hotel de España con mayor número de distinciones en la prestigiosa Guía Michelin, sumando un total de cuatro estrellas en la edición 2026.
Aquí, comer es un acto de respeto al territorio. Bajo la estrategia Barceló ReGen, el hotel apuesta por el producto local y los proveedores de proximidad, fortaleciendo el tejido social de las islas mientras garantiza una frescura inigualable en cada plato. El complejo hotelero Barceló Corales no es solo un destino de lujo, sino un verdadero epicentro de la alta gastronomía en Canarias.
Comer en este rincón de Tenerife no es un complemento, sino el latido mismo que da vida al complejo. En la cumbre de esta propuesta se encuentra El Rincón de Juan Carlos, un templo de vanguardia donde los hermanos Padrón han logrado lo que pocos: cocinar la emoción. Con sus dos estrellas Michelin, este espacio es un homenaje a la identidad atlántica, donde el producto local y la técnica más depurada se entrelazan para ofrecer una travesía conceptual por los paisajes de las Islas Afortunadas. Aquí, cada plato es una expresión artística que busca conmover, respetando siempre el ritmo de las estaciones y el trabajo silencioso del pequeño productor.
Esa misma pasión por el origen, pero con una mirada abierta al horizonte, define a San Hô. Bajo la dirección de Adrián Bosch, este restaurante de una estrella Michelin propone una cocina viajera y mestiza que une los puertos de Sudamérica y Asia con el corazón de Canarias. Es un diálogo fluido donde el ceviche y el sashimi encuentran su equilibrio en el toque cítrico de la isla, creando un viaje transoceánico que nunca pierde de vista su puerto de regreso: la despensa local. Por su parte, la elegancia del Mediterráneo se siente en Il Bocconcino, donde Niki Pavanelli revisita el recetario tradicional italiano desde una perspectiva cosmopolita. Es una cocina en constante evolución que hermana los sabores de Italia con los de Tenerife, respaldada por una bodega excepcional que invita a perderse entre las mejores etiquetas italianas de España.
Finalmente, el compromiso con el mañana se hace presente en Starfish, un referente de la gastronomía vegetal que ostenta la máxima distinción de la guía We’re Smart (3 rábanos). En este espacio, el lujo se entiende desde la honestidad y el respeto absoluto por la naturaleza. Su cocina, basada en el sentido común y la primacía del producto ecológico, utiliza ingredientes de proximidad para crear platos que son, en esencia, un relato de conciencia. Juntos, estos cuatro pilares forman un ecosistema donde la técnica, el sabor y la ética se funden, regalando al huésped una experiencia que alimenta el cuerpo y, sobre todo, el espíritu.
Un compromiso con el huésped y el mañana
El lujo en este refugio no se mide por el exceso, sino por la capacidad de crear momentos a medida. Desde un "show cooking" privado en la habitación hasta desayunos flotantes o catas de productos locales, cada detalle está orientado a conectar al huésped con la esencia de la isla.
Pero este bienestar no sería completo sin una conciencia ética. El grupo Barceló, a través de su propósito de defensa de un turismo regenerativo, asegura que cada estancia contribuya positivamente al desarrollo económico, social y medioambiental del destino. Es un círculo perfecto donde el cuidado de uno mismo se traduce en el cuidado del entorno.
Al abandonar el Royal Hideaway Corales Resort, el viajero no se lleva
solo el recuerdo de una cena bajo las estrellas o la satisfacción de haber
recorrido los senderos de Costa Adeje al amanecer. Se lleva una sensación de
renovación integral. En un mundo que nos empuja a la prisa, este hotel nos regala
el lujo más escaso: el tiempo para respirar, para saborear y para sentir que,
por unos días, hemos formado parte del latido armónico de una isla maravillosa.
Palabra de honor.
