Castellón pierde su último videoclub: Matías liquida 10.000 películas tras 19 años resistiendo
Diecinueve años al frente del último videoclub de Castellón
Fue hace 19 años cuando Matías decidió abrir su negocio en Castellón. En aquel momento todavía funcionaban cerca de una veintena de videoclubes en la ciudad. La llegada de las primeras plataformas digitales, la generalización de la fibra óptica y los cambios en el consumo audiovisual redujeron progresivamente la clientela.
En los últimos ejercicios, el establecimiento se había convertido en el último videoclub operativo no solo en la capital de la Plana, sino en toda la provincia. Esa singularidad no fue suficiente para sostener la rentabilidad del negocio.
Un año en pérdidas que acelera el cierre
El dato definitivo que precipita la decisión llega tras cerrar el último ejercicio con pérdidas. Matías reconoce que mes tras mes fue perdiendo clientes que optaban por suscribirse a plataformas de streaming y no regresaban. La caída continuada de ingresos hacía inviable mantener la actividad en las mismas condiciones.
El propietario admite que se queda a las puertas de cumplir 20 años al frente del negocio. Sin embargo, continuar implicaba asumir más costes sin garantías de recuperación. El cierre se hará efectivo el próximo mes.
Más de 10.000 películas a la venta en Castellón
El cierre del último videoclub de Castellón no será inmediato. Durante las próximas semanas, los clientes todavía podrán alquilar títulos en horario habitual, tanto por la mañana como por la tarde. Después comenzará la liquidación total del catálogo.
La colección supera las 10.000 películas y series en distintos formatos. Desde DVD hasta Blu-ray, pasando por ediciones en 3D y 4K, el fondo del establecimiento reúne casi dos décadas de estrenos y clásicos.
Precios entre 1 y 4 euros por título
Matías pondrá a la venta todo el material con precios que oscilarán entre 1 y 4 euros, en función de la novedad y el formato. Las incorporaciones más recientes tendrán un precio ligeramente superior dentro de ese baremo, mientras que el resto del catálogo saldrá a precios reducidos para facilitar la liquidación.
La última película adquirida por el establecimiento fue Sirat, incorporada al catálogo el pasado mes de diciembre. Ese detalle refleja que, pese a la caída de la demanda, el videoclub seguía actualizando su oferta hasta fechas recientes.
El impacto del streaming en el comercio tradicional
El auge de las plataformas digitales, especialmente tras la pandemia del coronavirus, ha transformado por completo la forma de consumir cine y series. El confinamiento consolidó el hábito de ver contenidos desde casa, acelerando una tendencia que ya venía gestándose desde años atrás.
Según explica el propietario, la preferencia por las series frente al cine y la comodidad del acceso inmediato desde el hogar han reducido el atractivo del alquiler físico. Incluso las salas de cine han experimentado cambios en su modelo de negocio, con mayor dependencia de la venta de productos complementarios.
De autónomo a asalariado a los 50 años
El cierre del último videoclub de Castellón abre también un nuevo escenario personal para Matías. Tras toda una vida como trabajador autónomo, no descarta buscar empleo por cuenta ajena. Está a punto de cumplir 50 años y valora la posibilidad de cotizar como asalariado en esta etapa.
Hasta ahora compaginaba el alquiler de películas con un negocio de telefonía en el mismo local, donde tramita altas y servicios de fibra óptica. Esa actividad continuará, aunque estudia nuevas opciones para aprovechar el espacio disponible.
Un símbolo que desaparece en Castellón
El cierre del último videoclub de Castellón no es solo la clausura de un comercio. Representa el final de un modelo de consumo cultural basado en el soporte físico y en la recomendación personalizada. Durante años, el establecimiento fue punto de encuentro para aficionados al cine que buscaban títulos específicos o asesoramiento experto.
Con la liquidación de más de 10.000 películas, Castellón pierde un espacio que resistió casi dos décadas frente a una transformación tecnológica imparable. El último videoclub de Castellón afronta sus últimas semanas de actividad antes de bajar definitivamente la persiana.
