Los vecinos de Altea y Guadalvalle retiran el fango y sus enseres inservibles anegados por el Guadalquivir
Casi medio centenar de vecinos han comenzado este sábado las tareas de limpieza de sus casas en las zonas de Guadalvalle y Altea después de que este viernes el Ayuntamiento de Córdoba habilitara un horario de acceso con el objetivo de facilitar el trabajo que desempeña la maquinaria pesada para limpiar de lodo ambos espacios. El alcalde José María Bellido autorizaba ayer la vuelta de las últimas 40 viviendas que permanecían desalojadas y ubicadas en otros domicilios. En las labores de retirada del fango de las viviendas y de los patios así como la retirada de enseres que habían quedado en las zonas anegadas de las viviendas han trabajado duro todas las familias con ayuda de voluntarios, de los servicios de limpieza municipales y el Infoca -centrado en agilizar la retirada del lodo que ha dejado la avenida en el entorno del aeropuerto-. Los vecinos de los caminos de la Tórtola y la Pérdiz han sido los más perjudicados en el extremo final y prácticamente lo han perdido todo, sofás, electrodomésticos, colchones y todos los demás utensilios del hogar que han quedado enterrados en lodo. De un lado se mostraban aliviados de regresar a sus casas pero por otro, y pese a confiar en los seguros de sus viviendas, desolados porque gran parte de su contenido ha quedado enfangado e inservible. Desde primera hora de la mañana estos vecinos amontonaban muebles y otros enseres en las puertas de las viviendas para facilitar así las labores de retirada por parte de Sadeco, al tiempo que usaban todas las herramientas a su alcance para retirar los restos de barro y agua, que aún ocupaban varios centímetros de altura en sus viviendas.