Celebra Brasil un oro de hielo y frío. El primero en su historia y el primer metal también para el deporte suramericano: Lucas Pinheiro Braathen , campeón olímpico tras ganar el eslalon gigante en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026. Ya fue el mejor en la primera manga, y completó una segunda bajada todo control y concentración para asegurarse lo más alto del podio. Porque el suizo Marco Odermatt fue segundo, a solo 58 centésimas; y el bronce fue para Loic Meillard, a 1.17 segundos de Pinheiro. «La presión era enorme. Hice todo lo que estaba en mi mano para subir a ese primer peldaño del podio. Los brasileños no estamos aquí solo para participar . Estamos aquí para ir a por medallas. Y ese era mi objetivo hoy. Esquié por intuición y con corazón. No tenía nada que ver con la medalla, ni con la historia que podía escribir, solo quería esquiar como yo soy. Sé que puedo ser el mejor del mundo si hago mi máximo», explicaba el brasileño después. «Escuchar el himno ha sido el mejor momento de todo lo que estoy viviendo. Es un día de muchas emociones y todavía no sé ni dónde estoy», admitía el esquiador nacido hace 25 años Luce su oro en una historia del deporte de invierno suramericano en el que estaban como éxitos el noveno puesto de Isabel Clark Ribeiro, que quedó novena en snowboard cross en los Juegos de Torino 2006, y el undécimo del chileno Thomas Grob, en Nagano 98. Pinheiro, de padre noruego y madre brasileña, nació y reside en Oslo, habla noruego y portugués, pasó unos años en Brasil en su infancia y ha viajado a menudo después de que sus padres se separaran y la custodia fuera para el padre. Se ha criado deportivamente en el país nórdico, pero a finales de 2023, un desacuerdo por los derechos de patrocinio, hizo que el esquiador comenzara la temporada siguiente defendiendo la camiseta brasileña. De hecho, iba para futbolista, imbuido por referentes del país de su madre como Ronaldo Nazario . «Yo no crecí como esquiador, crecí soñando con ser futbolista. Esa fue mi introducción al deporte. Cuando visitaba a mi familia en Brasil, mis primeros modelos a seguir fueron Ronaldinho Gaúcho y Ronaldo. Esas personas que realmente cambiaron el fútbol, y el deporte en general, por atreverse a ser quienes son, a pesar de todas las críticas, de todas las consecuencias que eso conlleva», explicó. «Ellos me inspiraron para atreverme a decirle a mi padre, cuando tenía alrededor de 6 o 7 años, que realmente quería convertirme en el mejor futbolista del mundo . Bueno, no lo fui, me hice esquiador, pero al menos puedo decir que soy campeón olímpico», bromeaba todavía sin creerse lo que había hecho: «No he tenido tiempo para pensar en lo que he conseguido». En esta última temporada, ha subido a nueve podios en la Copa del Mundo (cinco en eslalon gigante y cuatro en eslalon) y triunfó en Levi, (Finlandia), en noviembre. Sufrió el brasileño, pues vio cómo Odermatt realizaba una bajada fantástica con la que apagó las esperanzas de McGrath, Tumler y Meillard. La presión de ser el último y saber el resultado que tenía que mejorar no hizo temblar a Pinheiro, que mantuvo la calma hasta cruzar la meta. Allí, la explosión de incredulidad primero y de júbilo después al ver en la pantalla su nombre en la primera posición. Emocionado, se abrazó a su padre Bjorn mientras el público celebrara su proeza en la historia de los Juegos de Invierno; el primer deportista suramericano campeón olímpico.