He visto 'Cumbres borrascosas' y ahora entiendo todos los looks de Margot Robbie y Jacob Elordi en la gira: nada era casual
Fui al cine con una obsesión muy concreta: el vestuario. Lo reconozco. No entré en la sala pensando en la historia de Cumbres borrascosas, entré pensando en los corsés, en los chokers, en los guiños góticos que llevábamos semanas analizando en cada premiere. Necesitaba entender si los looks de alfombra roja de Margot Robbie y Jacob Elordi eran simplemente estrategia estética… o si escondían algo más.
Salí del cine con el corazón encogido.Y con la certeza de que nada era casual.
No es una historia de amor (y eso lo cambia todo)
Si alguien entra esperando un romance clásico, se equivoca. No es una historia de amor al uso. Es obsesión, es herida, es clase social, es rabia, es deseo contenido y es destrucción. La directora Emerald Fennell no suaviza nada. Al contrario: potencia el drama hasta que te atraviesa. Sales emocionalmente removida. Sales pensando. Sales cuestionando.
Yo salí traumatizada por la intensidad. Y entendí que esa oscuridad ya estaba anticipada en la gira.
El vestuario no recrea una época: construye una intención
El trabajo de Jacqueline Durran es, sin exagerar, una obra maestra. No busca una reconstrucción histórica estricta. Busca reinterpretar. Mezcla referencias del siglo XVIII y XIX con códigos contemporáneos y crea un diálogo entre épocas que resulta magnético.
Los corsés no son decorativos. Los collares no son accesorios. La capa roja no es un simple recurso visual. Son símbolos.
Después de ver la película, todos los looks de la gira cobran sentido. El choker dramático en París. El corsé estructurado en Londres. El minimalismo tenso en Sídney. Todo estaba narrando el giro emocional del film antes de que lo viéramos. Y aquí hay que decirlo: el estilista Andrew Mukamal se ha pasado el juego. La gira no fue promoción, fue storytelling.
El grillz de Jacob tampoco era casual
¿Recordáis el grillz que Jacob llevó en Australia y que generó debate inmediato? Después de ver la película, ese detalle dorado ya no es provocación. Es personaje. Es rebeldía. Es herida. Es Heathcliff condensado en un gesto estético.
Ver la película es recibir la clave de lectura de toda la gira.
Más allá del vestuario: fotografía, música y química real
Pero sería injusto quedarme solo en la moda. La fotografía es hipnótica. La banda sonora envuelve como un susurro inquietante. Y las actuaciones de Margot y Jacob van mucho más allá de la química evidente. Te atrapan. Te incomodan. Te hacen parte del drama. No observas la historia: la atraviesas. Sales del cine con esa sensación de vacío elegante, de emoción suspendida, de haber visto algo que te va a acompañar días.
Para mí, es una obra maestra. En lo visual, en lo narrativo y en lo interpretativo.
Y sí, fue casi una cita de San Valentín colectiva
La experiencia tuvo un detalle inesperado, y sorpresa: en la misma sala de cine en Madrid donde la periodista que aquí escribe veía la película estaban Xabi Alonso y su mujer Nagore Aramburu, en lo que claramente parecía una cita previa de San Valentín.
Y os prometo que salieron tan abrazados y tan tocados por la historia como el resto. Porque esta película no te deja indiferente. Te remueve.
Entré obsesionada con los looks. Salí obsesionada con la película. Ahora entiendo cada corsé, cada collar, cada guiño oscuro en la alfombra roja. No eran estilismos aislados. Eran pistas. Nada era casual. Y eso —cuando cine y moda se funden hasta ese nivel— es lo verdaderamente brillante.
