Mi hermano me contó que cierta noche de 2018 o 2019, a altas horas, percibió una cara familiar entre la bruma de un 'after' madrileño. Como él es guitarrista flamenco, creyó que había visto a Miguel Poveda y se acercó a saludar, pero entonces descubrió que era un tío que se le parecía: el político catalán que se hacía viral yendo al Congreso a soltar chulerías con una impresora, Gabriel Rufián. Mi hermano no hace caso de los periódicos pero sabía que Rufián vivía en Madrid siendo independentista y que echaba pestes de la capital y su centralismo fascistoide. Eso lo sabía casi todo el mundo, así que se le acercó amistosamente, lo saludó y, contemplando con él el animado...
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