Cómo no recordar esa mítica escena de la insuperable y no menos mítica película de «El Resplandor», cuando un enloquecido Jack Nicolson rompe a hachazos la puerta de la habitación donde se refugian Wendy y Danny y, con cara de manicomio, les aterroriza con ese «ya estoy aquí», dispuesto a trocear a sus dos cabritillos que han osado desafiarle. Con esa escena deben soñar algunos en el PSOE, por las noches, cuando se están pensando si desafiar al líder a riesgo de que acaben despedazados por el aparato del partido o siguen pastando en el rebaño dócil y comodo del silencio de los corderos socialistas. Que ninguna oveja de la sumisa manada se haya atrevido a levantar la voz, después...
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