La Leña del Amor
Fue ayer, el día del amor y la amistad, pero debería celebrarse a cada minuto durante todos los días del año, más ahora que un «conejo malo» sentenció, con toda razón, que «lo único más poderoso que el odio, es el amor».
Claro está, lo del regalo debe ser un solo día porque realmente los tiempos no están para hacer regalos, mucho menos a diario; aunque pensándolo bien un regalo puede ser cualquier cosa: un beso, un mensaje, un buen deseo, un pensamiento agradable… y como de eso se trata, hoy quiero regalar el protagonismo de esta columna a un colectivo cosechador de humor y amor durante 40 años.
Se hacen llamar el mejor grupo humorístico de Cuba. Algo que no pongo en duda, pero prefiero llamarlos por el nombre que casi todos conocemos: La Leña del Humor de Santa Clara. Este vetusto colectivo acaba de cumplir hace apenas unos días (10 de febrero) cuatro décadas regalándonos a veces, o por el módico precio de una entrada de teatro, un humor de cientos de quilates, y miles de sonrisas.
Cierto es que no siempre han sido los mismos «leñeros», y eso tiene mayor valor, porque todas las generaciones que han ostentado ese nombre y ese grupo lo han hecho con la misma laboriosidad y sello que los fundadores, incluso con menos humoristas por aquello de hacer más con menos y no de hacerlo más o menos.
Según recordara en reciente misiva, a raíz del aniversario 40, uno de los fundadores del grupo, Pablo Garí (Pible): «Corría el año 1986 a una velocidad de 24 horas por día y en la Casa de la Cultura de Santa Clara, la señora Fredesbinda Machado me dio la idea de hacer un grupo de humor. Me dijo que me iba a presentar “dos muchachos” que estudiaban en la Universidad Central, que eran muy cómicos. Pero resultó que eran Baudilio Espinosa (actual conductor de La neurona intraquila) y Carlos Fundora (actual guionista del mismo programa)... Por suerte después se incorporaron Telo y Vitico y aquello mejoró un poco. De la cifra de fundadores que tuvo La Leña del Humor (apadrinada por Chaflán en sus inicios) no voy a hablar. Basta decir que en nuestro debut había más gente sobre el escenario que público espectador».
De La Leña…, durante su recorrido por el buen humor y la cultura cubana, podríamos destacar los muchos premios Aquelarre que han obtenido y, sobre todo, su inagotable fuente de obras antológicas, verdaderas cronistas del costumbrismo cubano de todos los tiempos, e incluso desde la época de Griegos y Romanos, gracias a las legendarias versiones que hacían de los clásicos. No olvidar que la mayoría de sus integrantes se graduaron de carreras relacionadas con el arte y las letras.
Fueron —y aún son— parte de la vanguardias del humor cubano desde que se incorporaron al movimiento de Jóvenes Humoristas, allá por los 80, y ayudaron a fundar el Centro Promotor del humor, en los 90.
Llegue pues, con todo el amor que brota en estos días, la más emocionante felicitación a estos colegas del centro de la Isla, que como buenos profesionales y dignos humoristas ya se encuentran diseminados por todo el país, y gran parte del mundo.
