Los diplomáticos acuñan un vocabulario para definir el “albarismo’ como evocación del ‘franquismo’
El malestar que muchos diplomáticos tienen con la gestión del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha desembocado en la elaboración de una larga lista de vocablos que circula por el Ministerio para definir lo que han dado en llamar el ‘albarismo’, en una clara evocación del ‘franquismo’.
La lista, con los vocablos alineados por orden alfabético, incluye ya, según fuentes diplomáticas, quince términos, que hacen referencia a actitudes que han sido denunciadas por los funcionarios de la Carrera Diplomática.
Algunos de esos términos se utilizan a menudo en las conversaciones entre los diplomáticos, y un buen número de ellos han figurado en las notas de prensa elaboradas por la Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE) o bien en las cartas que esta entidad (que agrupa a un 70 por ciento de los miembros de la Carrera), ha enviado al ministro, sin obtener respuesta, y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Abuso de poder
El primero de los vocablos del ‘albarismo’ es ‘abuso de poder’, al que le siguen los siguientes: ‘acoso laboral’, ‘arbitrariedad’ y ‘autoritarismo’, en recuerdo de los embajadores u otros diplomáticos que fueron apartados de su cargo por distintos motivos, casi todos ellos a raíz de actuaciones que enojaron al ministro, como escribir un artículo defendiendo en defensa de la Monarquía, quedarse dormido en uno de sus discursos o reunirse con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Vienen después: ‘caciquismo’ y ‘colonización’ (del Ministerio), así como ‘cortijo’, término que la ADE denunció en uno de sus comunicados, por la manera como gestiona el ministro las cosas de su departamento, y que puede incluir el disfrute de las dependencias del Palacio de Viana, donde el ministro tiene su residencia y de donde han sido expulsadas oficinas que tenían allí su sede.
Incompetencia, ridículo
Más adelante, en la lista se incluyen palabras como ‘incompetencia’, ‘indefensión’, ‘irrelevancia’ y ‘ridículo’, en contraposición a afirmaciones como la hecha por Albares, ante la Conferencia de Embajadores, de que España nunca ha tenido en su historia el peso internacional que tiene hoy en día, o la declaración de que nuestro país tiene una política exterior global que va desde Washington hasta Pekín y lidera iniciativas en la UE, pese a que el objetivo prioritario del Gobierno en el ámbito comunitario -en palabras del propio ministro- era lograr que se aceptara el catalán como lengua oficial, lo que parece estar lejos de hacerse realidad.
Los últimos epítetos a los que tuvo acceso Confidencial Digital son menos complacientes con el ministro y pueden rayar en el insulto, pero destaca uno concreto: “sumisión”, en referencia a la actitud que se ven obligados a mantener muchos diplomáticos ante las exigencias de Albares, si no quieren ver peligrar sus aspiraciones profesionales y exponerse a quedar arrinconados, por ejemplo por hablar con los periodistas.
“Éste que no venga más”
Junto a esos vocablos, ha circulado por el Palacio del Marqués de Salamanca, sede del Ministerio, un dibujo en el que se ve a Albares vestido con el uniforme de la Carrera Diplomática y rodeado de periodistas, diciendo, mientras señala con el dedo: “Este que no venga más”.
Se trata de una alusión a la llamada del ministro a los directivos de Europa Press para vetar a la periodista que le recordó, en una comparecencia junto a su homólogo griego, que llevaba ocho meses sin dar una rueda de prensa en España. La maniobra del ministro, como informó, ECD, provocó la indignación de los corresponsales diplomáticos y la condena de la Asociación de la Prensa de Madrid.
El episodio más reciente
El episodio más reciente que ha provocado el malestar entre los diplomáticos tiene que ver con la convocatoria de este año para cubrir puestos en el exterior, ya que el ministro ha decidido reservarse otros dos puestos más para nombrar directamente, sin contar con el parecer de la Junta de la Carrera Diplomática.
Se trata del Consulado General en San Juan de Puerto Rico y la segunda jefatura en la Embajada en Argentina. Con ello, se eleva a 38 los puestos que han sido calificados con un asterisco, lo que significa que la Junta no emitirá su parecer sobre quiénes considera idóneos para ocuparlos, contrariamente a lo que sucede con el resto de los incluidos en la convocatoria.
Tradicionalmente, los puestos ‘de asterisco’ eran aquellos que tenían una especial sensibilidad, por las circunstancias del país, las relaciones bilaterales, etc., pero desde hace algunos años los diplomáticos tienen dificultades para averiguar los motivos por los que han sido calificados así. En el caso de este año, no entienden la necesidad de que el ministro se reserve el Consulado en Puerto Rico y tampoco el ‘número dos’ en Argentina, aunque, esto podría obedecer a un deseo de contar con alguien más afín al Gobierno en las relaciones con el Ejecutivo de Javier Milei.
Otra de las peculiaridades de esta convocatoria, es que vuelve a salir a concurso, también con asterisco, la segunda jefatura en la Embajada en China, puesto que quedó vacante en un anterior concurso, porque ningún diplomático con las condiciones para reclamarlo optó a él, como informó en su día ECD.
