Добавить новость
smi24.net
World News
Февраль
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28

María Quevedo, experta en adicciones: «La intensidad sostenida por celos, control o miedo al abandono no es pasión: es una señal de que el vínculo se está volviendo tóxico»

0

Celos, control, necesidad constante de afecto y vigilancia de la pareja son señales de la adicción al amor, un problema silencioso que, al igual que otras adicciones, afecta la salud emocional, las relaciones y el bienestar. La adicción al amor y al sexo ha aumentado casi un 30% en el último año (principalmente entre 18 y 35 años), y que se ha intensificado con el uso de redes sociales y la exposición constante a relaciones idealizadas.

Detrás de las imágenes perfectas en redes sociales o de los mensajes constantes de afecto puede esconderse una realidad dolorosa: el amor tóxico y la dependencia emocional, que afectan a millones de personas. La psicóloga María Quevedo, directora de tratamiento de Clínica RECAL, advierte que «no es lo mismo intensidad que conexión«. Hablamos con ella.

¿Qué significa que una relación es tóxica?

‘Relación tóxica’ es un concepto inespecífico, amplio, y ambiguo que se usa coloquialmente para designar cualquier tipo de relación (no solo romántica) en la que una o ambas personas involucradas experimentan un daño emocional y/o mental.

La mayoría de las veces nos referimos a una relación de pareja, sin embargo, «las relaciones tóxicas pueden tomar muchas formas. Puede existir una relación tóxica en la relación con una pareja, amigo, compañero, jefe, o familiar. El maltrato físico o verbal es una señal clara, pero también hay alertas más sutiles que pueden pasar desapercibidas».

«La intensidad sostenida por celos, control o miedo al abandono no es pasión: es una señal de que el vínculo se está volviendo tóxico. La llamada ‘adicción al amor’, o dependencia emocional, aparece cuando el vínculo deja de ser una elección libre y se vive como necesidad. Los afectados presentan miedo intenso al abandono, búsqueda constante de validación y dificultad para tolerar la soledad», apunta la experta.

¿Se puede ser adicto al amor, o es un invento?

Quevedo considera que «sí, se puede ser adicto al amor; y no, no es algo bueno porque ser adicto a algo no es nada positivo. No hablamos de algo romántico, hablamos de una adicción y por tanto de química y de cambios en el cerebro. Cuando alguien se enamora experimenta una sensación muy agradable».

Algunas personas no aceptan el bajón que viene al poco tiempo y buscan un perpetuo estado de enamoramiento. «El cerebro se obsesiona con esos primeros estados del amor, igual que un heroinómano se obsesiona con la heroína o un alcohólico con el alcohol. Estamos hablando de una adicción, porque no importa cuál sea el estímulo, es una cuestión de química. Ya tenemos un adicto al amor».

En las parejas jóvenes «es cada vez más frecuente confundir amor con necesidad. La dependencia emocional aparece cuando una persona siente que no puede estar bien, tomar decisiones o sentirse valiosa sin la aprobación, la presencia o el afecto constante de la otra. Este tipo de vínculo suele camuflarse: ‘sin ti no soy nada’, ‘eres mi todo’… Sin embargo, detrás de estos mensajes hay una pérdida progresiva de autonomía personal».

Estos son los peligros de la dependencia emocional

En los casos de dependencia emocional, uno de los principales riesgos es que la persona vaya perdiendo su propia identidad. Poco a poco deja de escucharse, de atender a sus necesidades, y toda su vida empieza a girar en torno a la pareja. A esto se suma un miedo intenso a la ruptura o al abandono, incluso cuando la relación ya está generando un claro malestar».

Otro de los peligros es que «suelen normalizarse conductas que en realidad son dañinas, como el control, los celos o la manipulación emocional, justificándolas como si fueran expresiones de amor o preocupación. Detrás de todo ello suele haber una autoestima muy frágil, que lleva a la persona a pensar que no merece algo mejor o que no sería capaz de estar bien sola».

En la práctica clínica, «estas dinámicas se detectan cuando aparece una necesidad constante de contacto, de validación o de confirmación del amor del otro, así como una gran dificultad para tomar decisiones sin consultar a la pareja. También es habitual que surjan sentimientos de ansiedad, angustia o vacío cuando la otra persona no está disponible, y que se produzca un aislamiento progresivo del entorno cercano».

«Intensidad no es sinónimo de amor profundo»

María Quevedo asegura que «cuando hablamos de intensidad, pensamos automáticamente en amor profundo o en conexión especial, pero no siempre es así. La intensidad puede surgir del deseo, de la novedad o de la pasión, pero cuando se mantiene en el tiempo a base de celos, control o miedo al abandono, deja de ser una expresión sana del vínculo».

Este tipo de intensidad genera una montaña rusa emocional: momentos altos seguidos de caídas bruscas, discusiones, reconciliaciones intensas y una sensación permanente de alerta. El cuerpo y la mente se acostumbran a ese nivel de activación emocional y lo confunden con amor, cuando en realidad se trata de un estado de estrés relacional».

La conexión auténtica, en cambio, «no necesita del miedo para sostenerse. Se construye desde la confianza, el respeto y la libertad, y permite que exista cercanía sin perder la individualidad. Cuando una relación solo se siente intensa porque hay celos, vigilancia o temor a que el otro se vaya, el vínculo se vuelve tóxico y erosiona el bienestar emocional».















Музыкальные новости






















СМИ24.net — правдивые новости, непрерывно 24/7 на русском языке с ежеминутным обновлением *