Cuando un niño miente, no siempre está intentando manipular a sus padres o familiares. Según
el doctor Álvaro Bilbao, neuropsicólogo y padre de tres hijos, el cerebro infantil no tiene la capacidad de mentir deliberadamente, por lo que
no existe una voluntad de engañar, sino que tiene otros motivos de fondo.
Seguir leyendo...