En el mundo del culturismo y del
bikini fitness, Nerea Salazar lo tiene muy claro:
la genética decide el punto de partida, pero no tiene la última palabra sobre hasta dónde puedes llegar ni si "vales" para
competir. Su trayectoria deportiva ha demostrado que los años de
entrenamiento de fuerza, el ajuste milimétrico de la nutrición y la constancia diaria son los que
convierten "un buen potencial genético en un físico de alto nivel".
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