La derrota del
Barça en Montilivi dejó algo más que tres puntos por el camino. Dejó una sensación de desconcierto en el vestuario azulgrana. El 2-1 definitivo del
Girona, obra de
Fran Beltrán en el minuto 86, nació de una acción que encendió la indignación culé: un pisotón claro de
Claudio Echeverri sobre
Jules Koundé que ni el árbitro,
César Soto Grado, ni el VAR consideraron punible.
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