La Catedral instala andamios en las azucenas de la Giralda como paso previo a descenderlas para su revisión
Ya están en marcha los preparativos para la retirada y descenso de los conjuntos escultóricos de las tres grandes jarras de azucena que restan en el cuerpo renacentista de la Giralda , para la revisión de las mismas después de que la madrugada del pasado 5 de febrero las fuertes rachas de viento que soplaban en Sevilla ocasionasen el desprendimiento de la azucena sureste de la torre, extremo saldado afortunadamente sin daños personales dada la hora del suceso. La idea de retirar estos conjuntos escultóricos corresponde al propósito de revisar su estado y aplicarles las medidas necesarias para evitar cualquier posible nuevo desprendimiento, antes de restituir las piezas en su lugar original en la terraza del campanario de la Giralda, declarada Patrimonio Mundial en 1987 junto con la Catedral en la que se encuadra. Ya inmediatamente después del mencionado incidente, encuadrado en las cientos de incidencias que dejó aquel 5 de febrero la intensa borrasca Leonardo , el Cabildo Catedralicio acometía ya labores de emergencia y aseguramiento provisional en los tres restantes conjuntos escultóricos de la terraza del campanario, siempre para prevenir cualquier nueva incidencia. Ahora, de cara a la retirada y descenso de dichos conjuntos escultóricos de las tres grandes jarras de azucena para su revisión y mejora, ha comenzado la i nstalación de los andamios necesarios para dicha operación en cada uno de los tres conjuntos, una labor que se prolongará más allá de esta jornada de martes. En cuanto al momento en el que será acometida la operación de retirada y descenso de los conjuntos escultóricos, fuentes del Cabildo Catedralicio han precisado a este periódico que dependerá de la meteorología porque es necesario realizar la maniobra sin la incidencia de vientos. La instalación de los andamios, en ese sentido, responde a la idea de tener todos los preparativos listos para el momento en el que la meteorología permita acometer el descenso de estos conjuntos de aproximadamente 3,85 metros de altura y unos 120 kilogramos de peso. Fue en 1751 cuando el Cabildo ordenó colocar estos ramos de azucenas sostenidos por una pequeña pieza de bronce que, junto a las asas y el pequeño cuerpo superior, da a estos conjuntos el aspecto de jarra; sobre las esferas de bronce conocidas como «eolípilas»; instaladas a su vez sobre los pilares de los remates pétreos encuadrados en el cuerpo de la torre construido en la etapa de Hernán Ruiz como maestro mayor de la Catedral. En torno a 1980, estos conjuntos fueron objeto de una primera restauración , siendo sustituidas las azucenas de los cuatro remates, obra de Fernando Marmolejo Camargo. La azucena desprendida el pasado 5 de febrero estaba integrada en el remate renacentista que en estos momentos se encuentra pendiente de la culminación de los trámites administrativos para su restauración, según el proyecto redactado por Eduardo Martínez Moya, quien ha sido el autor de las intervenciones sobre las cuatro caras exteriores de la Giralda , y que el Cabildo Catedral viene acometiendo. El proceso de corrosión del vástago de dicho conjunto accidentado se produjo en el interior de la campana de piedra que soporta el elemento y, por tanto, no había podido ser controlado con las revisiones que se realizan periódicamente en el Plan de Conservación Preventiva de la Catedral hispalense.