Consuelo Madrigal: "Las mujeres aportan, como mínimo, la mitad del talento"
Consuelo Madrigal reivindicó este lunes en el foro "Reflexiones desde la Justicia" de LA RAZÓN su una trayectoria marcada por el mérito y la igualdad en el ámbito familiar y profesional, pero advirtió de que la presencia masiva de mujeres en la carrera judicial no se traduce aún en un reparto real del poder. En una reflexión amplia sobre justicia, democracia y mujer, llamó a no ceder ante la polarización y a defender con firmeza los valores constitucionales.
Madrigal se considera "excepcionalmente privilegiada". En su entorno familiar, aseguró, no hubo diferencias en la educación de hijos e hijas y el sentimiento de igualdad fue pleno. También dijo sentirse privilegiada por haber accedido a una carrera, como la judicial, donde el ingreso se produce a través de pruebas objetivas. «En esos exámenes es más sencillo que pase el talento sin sesgos», sostiene.
La paradoja, señaló, es evidente: la presencia femenina es masiva en la base de la carrera judicial y en otros muchos sectores, pero no se corresponde con la composición de las cúpulas de poder. «Los hombres siguen siendo los amos del mundo», afirmó. La incorporación de la mujer al trabajo, la ciencia, el arte o la cultura no ha alterado todavía ese predominio en los niveles decisorios. Basta observar –apuntó– los grandes centros de poder económico y político internacionales para comprobar la escasa presencia femenina.
"¿Quién solicita excedencias?"
A su juicio, existe un «prius» de predominio masculino que hunde sus raíces en la historia más remota y que todavía proyecta su sombra. Hay, además, fenómenos que no retroceden, como la violencia contra la mujer. Y existen datos que apenas se analizan: ¿Quién solicita las excedencias o permisos para el cuidado de familiares? O no se piden o los piden mayoritariamente mujeres.
Son cuestiones, dijo, que obligan a una reflexión profunda sobre la organización social y el reparto real de responsabilidades. En su propia experiencia profesional no ha sufrido un machismo explícito, más allá de cierto paternalismo propio de otras épocas. Pero insiste en que incluso un machismo «benévolo» o disfrazado de cortesía exige vigilancia. «Tenemos que tener la conciencia alerta», afirmó.
Madrigal reivindicó lo que denomina la «mirada femenina». Las mujeres aportan, como mínimo, la mitad del talento, y en algunos ámbitos incluso más, por su mayor predisposición a la formación. Aportan también la mitad de la mirada sobre la condición humana. En el ámbito de la justicia, introduce una reflexión adicional: la mayoría de los delitos los cometen hombres y, en general, las mujeres muestran una mayor propensión al cumplimiento de las normas.
