La crisis de 'los Pocholos' deja en el aire la continuidad de dos altos cargos de Ayuso y del recién creado Ballet Español
Los directores generales de Juventud y Enseñanzas Artísticas, promovidos por Castillo Algarra, se quedan en tierra de nadie en el Gobierno, igual que el Ballet Español ideado a imagen y semejanza del gurú de Ayuso que esta mañana ha presentado su dimisión en el patronato
La crisis abierta en el Gobierno de Madrid con la destitución del consejero de Educación, Emilio Viciana, que ha propiciado la dimisión de dos altos cargos de su departamento y tres diputados del PP en la Asamblea de Madrid, todos encuadrados en el denominado grupo de Los Pocholos, no está cerrada. De ese clan de jóvenes dirigentes apadrinados por quien fue todos estos años el gurú de la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, para temas de educación, el dramaturgo y propietario de una cadena de preparación de oposiciónes, Antonio Castillo Algarra, quedan al menos dos en puestos de responsabilidad en el Gobierno de Madrid. La directora general de Juventud, Laura Castilla, y el de Enseñanzas Artísticas, Miguel Olite Lumbreras se han negado a dimitir y seguir la línea de su grupo de amigos, todos jóvenes con perfiles ultraconservadores alineados con Castillo Algarra.
También está en el aire la gestión del Ballet Español de la Comunidad de Madrid, una entidad recién creada a imagen y semejanza de quien había sido desde 2019 uno de los principales asesores de la presidenta, no solo para temas de Educación, también sobre todo lo que tiene que ver con el concepto de Hispanidad. Castillo Algarra ha dimitido esta mañana del patronato de la institución recién creada en la Comunidad de Madrid. En su renuncia, alega “razones de coherencia política” y “por completo ajenas al ballet”.
Quienes han tratado a Castillo Algarra, apodado como Rasputín, le han escuchado defender tesis “supremacistas” sobre lo que fue el “imperio español” y aseguran que está detrás del relanzamiento de la semana de la hispanidad en la que la Comunidad de Madrid ha invertido estos últimos años varios millones de euros para conmemorar el 12 de marzo con actuaciones como la de Gloria Estefan.
La influencia por tanto del denominado como gurú de Ayuso no se acababa en la Consejería de Educación, donde era total, sino que se había extendido a la de Cultura, que preside Mariano de Paco, un dirigente que no forma parte del grupo de Los Pocholos pero que tiene en su mano la continuidad del Ballet Español, ya sin Algarra, y también la del director general de Enseñenzas Artísticas, Miguel Olite.
En su despedida del ballet, el dramaturgo y asesor de la presidenta ha agradecido al consejero su constante “apoyo, confianza, consejo y amistad”. Caído en desgracia todo su grupo, del que formaban parte los diputados Pablo Posse, Mónica Lavín, y Carlota Pasarón, dirigentes del PP de Madrid, se preguntaban en las últimas horas si era sostenible la continuidad de Castillo Algarra en una institución que se creó a su medida. Hasta esta semana, su criterio había condicionado la programación de los Teatros del Canal de Isabel II, donde se llegó a representar el último espectáculo que dirige y representa, El gran teatro del mundo, una adaptación de la obra de Calderón de la Barca.
Castillo Algarra no ha atendido las llamadas y mensajes de elDiario.es. Mientras la dirección del partido se esfuerza en simular normalidad tras la salida de Viciana del gobierno y su sustitución por una persona de la máxima confianza de Ayuso, Mercedes Zarzalejo, y asegura que el grupo parlamentario acabará reforzado con la llegada de tres perfiles asociados al mundo municipal y que tomarán posesión de sus actas en el próximo pleno de la Asamblea fijado para este jueves.
