La gran paradoja de las facturas de la luz que están llegando a los clientes en estas semanas de febrero es que podrían esperar una rebaja, o al menos los mismos precios que pagaban hasta ahora, gracias al impulso de las renovables tras la sucesión de temporales de las últimas semanas. Pero la realidad es que esos recibos también están incorporando una extra desconocido: el precio que hay que pagar para que no haya otro apagón como el que dejó a oscuras a toda España el 28 de abril del año pasado. El incremento de esos costes regulados del recibo se ha duplicado prácticamente en el último año, casi como si fuese un impuesto en la sombra. Los servicios...
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