Aunque no es apto para todos los paladares debido a su fuerte sabor, el ajo ('Allium sativum') ha acompañado a la humanidad durante miles de años, tanto en la cocina como en la medicina tradicional. Con su característica cabeza formada por ocho o diez dientes, este bulbo crece bajo tierra y cuenta con más de 500 variantes. Entre las más consumidas destacan el ajo blanco y el morado, mientras que el ajo negro, que es uno blanco fermentado de forma natural, gana popularidad por su sabor más suave y dulzón y su perfil antioxidante. Su origen se sitúa en Asia Central, desde donde se expandió al Mediterráneo. En la antigua Grecia, era apreciado por sus supuestos poderes curativos y preventivos...
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