La confirmación de la expansión del brote de peste porcina en Collserola (Barcelona) fuera de la zona de exclusión inicial no ha sentado nada bien en el sector del porcino. «Nosotros estamos cumpliendo», ha dicho este viernes Pere Roqué, presidente de Asaja Cataluña. La prueba, explica, está en que no hay ninguna granja afectada. El problema es «la fauna cinegética». Y si las administraciones estuvieran trabajando mejor «no hubiera habido este escape de un cerdo a otra zona», ha asegurado antes de asistir a una reunión sectorial en el Ministerio de Agricultura. El departamento que dirige Luis Planas ha convocado una reunión técnica con las organizaciones agrarias para abordar la evolución del brote de porcina en la provincia de Barcelona. El sector porcino espera nuevas medidas después de que la última actualización oficial haya confirmado dos nuevos focos , con siete jabalíes positivos, uno de ellos en un nuevo municipio, San Feliu de Llobregat. Este hallazgo amplía la zona de exclusión y eleva el cómputo total a 31 focos y 162 jabalíes positivos desde que empezara el brote el pasado noviembre. «Hay que trabajar más razonablemente bien porque, si no, no hubiera habido este escape de un cerdo a otra zona», ha dicho Roqué, miembro de la sectorial de Fauna Salvaje y Cinegética de Asaja. «Si tiene que estar la UME tres meses, que esté tres meses. Si tienen que poner más cazadores , como nos han dicho, que pongan más cazadores», ha insistido. Lo importante es que España sea capaz de atajar el problema de la sobrepoblación de jabalís. Algo que se solo se consigue con la caza. «Su vacuna es la escopeta», ha afirmado, en comparación con cómo se resolvió la crisis del Covid. El sector está sufriendo pérdidas millonarias mientras extrema las medidas en bioseguridad para evitar cualquier posible entrada del virus. Ahora, tras la expansión del brote, la Generalitat de Cataluña ha optado por un cambio de estrategia. Si antes estaba centrada en la contención del virus y la eliminación de los jabalíes en la zona de alto riesgo, a partir de ahora se basará también en «la reducción drástica y urgente de todos los jabalíes en el perímetro de 20 kilómetros», incluyéndose así la zona de bajo riesgo, según explicó el consejero de Agricultura de la Generalitat, Òscar Ordeig. Los datos disponibles indican que el inicio del brote se habría producido entre septiembre y octubre. Después de que los análisis genéticos hayan descartado que el virus escapara de los laboratorios del Centro de Investigación en Sanidad Animal (IRTA-CResa), la 'teoría del bocadillo' vuelve a ser la principal sospechosa, es decir, la introducción del virus en el país a través de alimentos contaminados. «Para poder hacer previsiones sobre el comportamiento y la evolución del virus, es importante conocerlo aún más e investigar a partir de todos los datos y muestras de los que ya disponemos», explicó esta semana Joaquim Segalés, responsable de la línea de investigación en Virus porcinos endémicos del programa de Sanidad Animal del IRTA-CReSA y catedrático de la UAB. Por este motivo, el centro impulsará, en los próximos meses, un estudio sobre el grado de virulencia, el comportamiento y la transmisibilidad del nuevo virus de la PPA.