Karlos Arguiñano rescata la costrada de Aoiz y sorprende con el detalle
Karlos Arguiñano impulsa la costrada de Aoiz en Antena 3
La costrada de Aoiz es uno de los postres más representativos de Navarra. Su origen se sitúa en la localidad de Aoiz, donde esta receta se ha transmitido de generación en generación como parte del recetario festivo. Ahora, Karlos Arguiñano la ha devuelto a la actualidad televisiva al prepararla paso a paso en su espacio de cocina en Antena 3.
La cadena ha destacado esta elaboración en su sección digital de recetas, subrayando su carácter tradicional y su atractivo visual. No se trata de un pastel convencional, sino de una combinación de texturas que exige precisión en cada fase del proceso.
Un postre tradicional con estructura por capas
La base de la costrada de Aoiz se construye a partir de capas superpuestas que alternan masas crujientes y rellenos cremosos. Esta disposición es la que da nombre al postre, ya que su aspecto recuerda a una estructura ensamblada o “costrada”.
En la versión elaborada por Karlos Arguiñano, la receta mantiene la esencia clásica: hojaldre horneado hasta quedar dorado y crujiente, una crema pastelera suave y equilibrada, y una cobertura que aporta contraste tanto en sabor como en textura.
Ingredientes clave de la costrada de Aoiz
- Placas de hojaldre
- Leche
- Huevos
- Azúcar
- Harina o maicena
- Mantequilla
- Almendra laminada o molida
La crema pastelera actúa como eje central de la receta. Su correcta cocción es fundamental para lograr la consistencia adecuada: debe ser firme para sostener las capas, pero lo suficientemente ligera como para no resultar pesada.
El detalle que cambia la costrada de Aoiz de Karlos Arguiñano
A partir del tercer paso de la elaboración aparece el elemento diferenciador que convierte esta versión en una propuesta especial. Karlos Arguiñano incorpora una capa adicional que intensifica el sabor y aporta un contraste tostado característico.
Se trata de un merengue horneado que se dispone sobre la última placa de hojaldre antes de regresar el conjunto al horno. Este acabado crea una superficie ligeramente caramelizada que equilibra la suavidad de la crema pastelera y potencia el conjunto.
Cómo se consigue el acabado crujiente perfecto
El secreto reside en controlar la temperatura del horno y el tiempo de cocción. El hojaldre debe hornearse previamente con peso para evitar que suba en exceso. Una vez montadas las capas y añadido el merengue, el golpe final de calor permite que la superficie adquiera un tono dorado uniforme.
Este contraste entre el interior cremoso y el exterior crujiente es el rasgo que define la costrada de Aoiz presentada por Karlos Arguiñano. El resultado es un postre equilibrado, donde cada bocado combina suavidad y textura.
Montaje paso a paso
El montaje es determinante para la presentación final. Primero se hornean las láminas de hojaldre por separado. Después se extiende una capa generosa de crema pastelera sobre la base y se cubre con otra placa. Finalmente, se añade el merengue y se gratina hasta obtener el tono deseado.
Una vez fría, la costrada se puede espolvorear con azúcar glas o decorar con almendra tostada. El corte debe realizarse con un cuchillo de sierra para preservar la estructura de las capas.
La costrada de Aoiz, símbolo de la repostería navarra
La recuperación de recetas tradicionales en televisión contribuye a mantener vivo el patrimonio gastronómico. En este caso, la costrada de Aoiz vuelve a ganar protagonismo gracias a la visibilidad que le otorga Karlos Arguiñano en Antena 3.
Navarra cuenta con una amplia tradición repostera ligada a celebraciones locales. Este postre, habitual en reuniones familiares y festividades, destaca por su sencillez aparente y por la precisión técnica que exige su elaboración.
La versión mostrada por Karlos Arguiñano respeta la receta clásica, pero incorpora ese matiz final que realza su personalidad. La combinación de hojaldre, crema pastelera y merengue gratinado convierte la costrada de Aoiz en una propuesta que une tradición y actualidad culinaria.
Así, la costrada de Aoiz vuelve a ocupar un lugar destacado en la conversación gastronómica nacional, impulsada por la difusión televisiva y por el interés creciente en la repostería tradicional. Con esta receta, Karlos Arguiñano demuestra una vez más cómo los sabores de siempre pueden recuperar protagonismo y adaptarse a nuevas generaciones sin perder su esencia.
