Orri Óskarsson compareció en zona mixta con la mezcla exacta de orgullo y frustración que dejó el 3-3 entre la
Real Sociedad y el
Real Oviedo. El islandés, autor de un doblete que parecía decisivo, no escondió el malestar por la forma en que se escapó la victoria. “Nos metieron tres goles a balón parado y
así es muy difícil.
Tenemos sabor amargo. Tuvimos ocasiones también tras el 3-3 y no logramos materializar”, analizó con crudeza. La remontada exprés y el golpe final resumen, en sus palabras, un partido tan vibrante como incompleto. “
Ha sido una locura el palo de Guedes en el último minuto. No tengo nada más que decir. Casi entra”, añadió, todavía con la imagen del balón estrellándose en la madera.
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