La tarde acabó con la sensación de que el fútbol también saber recompensar la paciencia. El triunfo del
Barça ante el
Levante UD por 3-0 no fue un recital de brillantez, pero sí una victoria de esas que devuelven la respiración y el orden después de dos tropiezos.
Hansi Flick apostó por la sorpresa de un once donde emergía desde el inicio
Joao Cancelo, dueño de la banda izquierda y que convirtió en su territorio natural de invasión, verticalidad y amenaza constante.
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