La Legión copia las tácticas de drones que usan Ucrania y Rusia
El paradigma militar se está transformando cada vez más rápido. La guerra de Ucrania iniciada hace ya cuatro años ha hecho mella en la configuración bélica de los países europeos y también en el ámbito mundial. Durante los casi 1.500 días que lleva en marcha, los ejércitos de Ucrania y Rusia se han enfrentado con todo lo que disponen: misiles, cohetes, carros de combate, artillería y, sobre todo, drones no tripulados.
Si hay algo que destaca en la contienda que todavía se lucha en el frente oriental de la UE es la utilización de medios no tripulados y autónomos por parte de ambos bandos. Hace menos de un lustro los drones eran una tecnología genuina que era utilizada ante todo para el reconocimiento y la exploración. Los pequeños vehículos cuatrimotor eran usados por los pelotones de infantería para localizar al enemigo en su área de acción. No obstante, esas misiones iniciales pasaron a partir de febrero de 2022 a otras de tipo ofensivo en ataques a columnas y posiciones del adversario, así como su infraestructura económica.
En Ucrania, Kiev y Moscú han utilizado una amplia e interesante cantidad de modelos de drones. Entre los más reseñables están los que son copia directa del HESA Shahed-136 de fabricación iraní. Estos UAV (por sus siglas en inglés, Unmanned Aerial Vehicle) tienen la característica de que su propia montura y sistema es un arma. Es decir, son drones kamikazes que pueden causar graves daños allí donde impactan. Por otro lado, también se han usado modelos del tipo General Atomics MQ-9 Reaper, aunque no este modelo en concreto. Esta clase de UAV se encarga de sobrevolar los objetivos y disparar su armamento para luego volver a una base aérea.
En definitiva, hace el papel de una aeronave tradicional, pero sin estar pilotada desde la cabina por un ser humano.
Sin embargo, si hay un tipo de dron que ha sorprendido a todos los contendientes y a los observadores externos son los que simplemente pueden transportar un pequeño explosivo o, en su defecto, una granada de mano instalada y preparada para accionarse cuando el piloto del dron quiera. Los drones pequeños, que apenas pueden transportar como máximo unos kilos de peso se han revelado con altamente efectivos contra muchos adversarios. Gracias a su maniobrabilidad, sigilo y velocidad pueden atacar a soldados individuales, grupos, en el interior de una trinchera e incluso carros de combate.
En todas y cada una de esas misiones los UAV de pequeño tamaño han demostrado ser eficientes y eficaces. A costa de unos pocos cientos de euros que valen estos modelos se puede causar al contrario un daño económico sustancial, ya sea en vidas humanas, heridos o destrucción de material.
El mejor ejemplo se halla en los carros de combate, que valen millones de euros y pueden ser destruidos si sus tripulaciones no tienen cuidado. Por eso ahora mismo estos vehículos han añadido «tejados» encima de las torretas y escotillas para evitar los ataques con drones.
Ante tales eventos y situaciones de combate, las fuerzas armadas de España no pueden mirar para otro lado y quedarse impasibles. Por eso, en el Grupo Táctico Colón de la Brigada «Rey Alfonso XIII» perteneciente a la Legión y desplegado en misión internacional en Eslovaquia se están entrenando este tipo de operaciones.
En las imágenes, que han sido compartidas en las redes sociales por parte del Estado Mayor, se ha podido ver a miembros del grupo táctico colocando granadas de mano del modelo Alhambra fabricadas por Instalaza. Se ha visto cómo con sumo cuidado los legionarios instalaban las bombas de mano en la estructura de drones cuatrimotores del modelo DJI Mavic 2 Pro para luego pasar a realizar una prueba de campo.
El ejercicio consistió en equipar un dron con dos granadas, sujetas mediante un dispositivo que permite su lanzamiento en el momento elegido por el piloto. Así es como los dos legionarios vuelan el DJI Mavic 2 Pro hacia el objetivo y sueltan los artefactos, que caen muy cerca de dos ruedas neumáticas que hacen de diana.
Aunque no en el centro, sí se acercan mucho, lo que muestra que la precisión de este tipo de ataques es bastante grande.
Los miembros de la Brigada «Rey Alfonso XIII» seguirán practicando esta táctica. No se puede permanecer impasible a las lecciones que la Guerra de Ucrania está dando. Al ser un conflicto real tiene prioridad ante cualquier otra teoría previa. Así, lo que se está haciendo en las tropas desplegadas en Eslovaquia es muy posible que se acabe aplicando en el resto de las fuerzas armadas. Es más, debería de hacerse cuanto antes para preparar a las tropas para un conflicto moderno en el que los medios autónomos son la norma.
