Oblak hace la parada de la Champions para evitar el 1-2 del Brujas
Estaba desesperado el Atlético, con Simeone a la cabeza, casi siempre fuera de la zona técnica el entrenador argentino, en la línea de banda, «rematando» los balones de forma ficticia, al aire, pidiendo a sus jugadores que retrocedieran, como si muchos de ellos pudieran escuchar lo que dice. El equipo español arrancó mal contra el Brujas, pero Sorlorth marcó un gol... Que comenzó Oblak.
El portero del Atlético buscó en largo a su delantero, se saltó todo el campo, para qué especular pudiendo llegar arriba directamente, y el noruego marcó con la ayuda de Mignolet. Un portero empezó la jugada y el otro la «acabó» con su error.
Pero no fue el pie lo más destacado del guardameta del Atlético en esta repesca de la Champions. No espabiló su equipo ni con el marcador por delante, y después del empate llegó una de las jugadas de la noche. Escapó el Brujas de la presión y salió con espacios. El remate de Vetselen era claro en el área, podía haber supuesto el 1-2, pero Oblak lo negó metiendo una mano impresionante. Estaba prácticamente en la línea de meta y sacó el brazo izquierdo, lo puso duro e impidió que el balón entrara tanto de primeras como en un posible rechace si la hubiera dejado más blanda.
Como un sus mejores tiempos, el portero esloveno hizo la parada que tenía que hacer. Luego también paró algunas más, pero eran más cómodas: hasta cuatro intervenciones le cuentan las estadísticas. En los números no se incluye un pase atrás que dio Cardoso que más bien parecía una bomba, que logró desactivar. No hace tanto tiempo el Atlético del 1-0 repetía patrón partido sí, partido no: paradón de Oblak todavía con empate, gol y el encuentro estaba cerrado. No es tan seguro en defensa este equipo, pero su número «13» sigue siendo una garantía.
No es que eso calmara al Cholo, que es un espectáculo en la «jaula» en la que está. Mira que es grande la zona técnica para que pueda moverse, pero casi siempre está por fuera, pegado al campo. Claro que Ivan Leko, el técnico del Brujas, también, por tanto estaban en empate.
Con el duelo resuelto, se tuvo que emplear Oblak en un balón dividido en la que se llevó un golpe de Vermant. Se levantó, llegó el final y el portero aplaudió a la grada por el apoyo recibido.
