Teresa Ribera pilota los planes para expandir los minirreactores nucleares por toda Europa
La política energética europea prepara un giro que en España habría sido impensable hace apenas unos años. La misma Teresa Ribera que como ministra defendió a ultranza el calendario de cierre de las centrales nucleares será ahora quien deba supervisar y validar la primera estrategia específica de la Comisión Europea para impulsar la energía nuclear en la Unión.
Bruselas prevé presentar el próximo 10 de marzo de 2026 su hoja de ruta para acelerar el desarrollo y despliegue de los llamados Small Modular Reactors (SMR), los minirreactores, con la vista puesta en que empiecen a operar a comienzos de la década de 2030.
La iniciativa se enmarca en el Clean Industrial Deal y en el Plan de Acción para una Energía Asequible, y supone un hito político: es la primera vez que la Comisión plantea abiertamente una estrategia destinada a favorecer la generación nuclear dentro de la UE.
El objetivo es "crear un entorno industrial, económico y político propicio" que permita acelerar estos proyectos, armonizando requisitos regulatorios, reforzando la investigación y el desarrollo, construyendo una cadena de suministro sólida en Europa y movilizando inversiones para que la industria comunitaria gane peso en un sector considerado estratégico.
La redacción técnica del documento corresponde al comisario danés de Energía, Dan Jørgensen, que en los últimos días ha defendido públicamente la relevancia de la nuclear -junto a las renovables- para garantizar la prosperidad y la independencia energética de la UE.
Sin embargo, bajo la actual estructura de la Comisión, la validación política de la estrategia corresponde a Ribera como vicepresidenta responsable del área energética. Es decir, la dirigente socialista española tendrá la última palabra en una iniciativa que apuesta por acelerar la implantación de nueva nuclear en formato modular.
El plan comunitario pretende, además, asegurar un alto contenido industrial europeo en los proyectos de SMR, blindando la cadena de valor frente a terceros países y vinculando esta tecnología a la autonomía estratégica de la Unión. La Comisión considera que estos reactores pueden contribuir a descarbonizar sectores electrointensivos como el acero o la industria química, al tiempo que proporcionan electricidad baja en emisiones y gestionable.
Al debate se ha sumado un vuelco que podría ser histórico. El Gobierno de Dinamarca, país de origen del comisario Jørgensen, ha iniciado un estudio para analizar el potencial de la energía nuclear y valorar incluso el levantamiento de la moratoria vigente.
El ministro danés de Energía y Clima, Lars Aagaard, ha asegurado que el sol y el viento seguirán siendo la base del sistema energético nacional, pero ha admitido que "no pueden funcionar por sí solos" y que los pequeños reactores modulares "pueden tener un gran potencial", subrayando que no debería tratarse de una cuestión ideológica.
