Chile y los Pet Shop Boys: la devoción que convirtió a Santiago en su capital mundial
Cuando los Pet Shop Boys pisaron la Quinta Vergara durante la segunda jornada del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026 no solo debutaron en el principal escenario del verano chileno. Además de sellar su relación con el público local más fiel a los ritmos del synth pop y el new wave, los británicos también dejaron una huella entre los espectáculos más destacados del espacio viñamarino.
“Definitivamente es un hito. No solamente en la última década, sino que me atrevería a decir que en los 65 años que tiene este certamen“, definió el periodista y crítico musical, Marcelo Contreras. “Si hay que hacer una suerte de ranking de los mejores shows que ha tenido el evento, la presentación de Pet Shop Boys califica perfectamente entre los primeros lugares, porque no solamente se trata del ítem de producción y el hecho de haber tenido que adaptar el Festival de Viña a las exigencias del tour y de la gira que ellos realizan, sino porque tenemos a una banda que ha traspasado la barrera del tiempo”.
Los ajustes técnicos referidos por Contreras tampoco son menores. De hecho, parte de las visuales de la banda se sustentaron en una pantalla “mesh” de tipo transparente que permitió una serie de maniobras que conversaban con cada una de las canciones y sus propuestas. Esto, en un equipamiento que en total suma 20 toneladas.
Pet Shop Boys en Viña 2026. Foto: ATON.
Tecnología de punta que, aun así, termina de proyectar su importancia sólo al lado del valor que subyace a una trayectoria como la de Neil Tennant y Chris Lowe. “Tenemos a una banda que ha traspasado la barrera del tiempo. Pet Shop Boys no son precisamente un número vintage, sino que es una entidad musical que fue extraordinariamente creativa los primeros 10 o 15 años de su carrera y que luego ha seguido administrando con mucha inteligencia y categoría su restante material discográfico, y algo de eso tuvimos anoche”, reafirmó el crítico. “No hubo solamente grandes éxitos, sino también algunas canciones más oscuras o recientes de su discografía”.
Una visión que es compartida por el periodista musical Felipe Arratia: “Hoy en día se usan con mucha liviandad calificativos como histórico o icónico para definir canciones, artistas o presentaciones, pero en este caso me parece que el calificativo es adecuado para graficar lo que se vivió anoche”, afirmó.
“Sabíamos que podía vivirse algo como esto, pero cosa distinta es haber estado anoche en la Quinta y presenciar una simbiosis perfecta entre lo que presentó el artista y la reacción de la audiencia. Emocionada no solo con lo que estaba viendo frente a ellos, con esa magnífica pantalla que era relato, diseño, el ensamble perfecto para las canciones; sino que también ese público que lleva un bagaje, recuerdos de cuarenta años y que, por supuesto, fueron evocados anoche por la presentación de Pet Shop Boys”, agregó el comunicador.
Público esperando a Pet Shop Boys en Viña 2026. Foto: ATON.
Chile, país fan del synth pop
La conexión no es casual. Según datos recientes de Spotify, Santiago es la ciudad del mundo donde más se escucha a Pet Shop Boys, con 286 mil 594 oyentes mensuales. Una devoción digital encuentra así su correlato físico en la Quinta Vergara.
Sin embargo, Contreras se muestra cauto a la hora de afirmar la existencia de una cercanía especial entre la banda y el público. “Siempre he sido más bien reticente respecto a estas relaciones particulares que supuestamente pueda tener nuestra audiencia con determinados artistas, aunque siempre hay excepciones. Claramente lo que ha sucedido con Mike Patton, por ejemplo, o Iron Maiden, eventualmente”, expresó el periodista.
“Pero, en general, diría que para los artistas anglosajones bajar a Sudamérica siempre representa un atractivo extra porque la actitud del público definitivamente es otra. Es uno mucho más ferviente. Y, por otro lado, son audiencias que han tenido menos ocasiones de ver a los artistas, por lo que es otra la expectativa que se plantea en torno a las estrellas”, añadió.
De todas formas, la influencia musical es otro eje clave. “Cuesta pensar en el magnífico recorrido artístico que hizo Jorge González durante los ochenta hasta llegar al disco ‘Corazones’ sin pensar en la influencia que generaron en él discos de New Order, Devo y, particularmente, los discos de Pet Shop Boys. Por lo tanto, es un sonido que siempre ha estado, de una u otra manera, presente entre nosotros”, manifestó Arratia sobre ese universo synth-pop que marcó a una generación.
Pet Shop Boys en Viña 2026. Foto: ATON.
Algo que igualmente es mencionado por Contreras: “Por manoseado que suene, creo que no podríamos pensar en la etapa electrónica de Jorge González a partir de ‘Corazones’, e incluso algunas cosas que aparecen en ‘Pateando Piedras’, si no fuera por artistas como Pet Shop Boys. Y en la misma línea también hay que considerar a Depeche Mode, ciertamente“.
“Todo lo que tenga que ver con synth-pop, sintetizadores y música popular, el gran estribillo, está indisolublemente ligado a la manera en que los Pet Shop Boys comprendieron la música popular a partir de 1985. Me atrevería a decir que, a nivel latinoamericano, también artistas como Miranda! tienen una raigambre, un enlace muy directo con lo que han significado las lecciones de Pet Shop Boys para convertir una música en apariencia fría, como son las programaciones y los sintetizadores, en un espacio cálido gracias a la voz maravillosa de Neil Tennant, que se mantiene impecable para ser un septuagenario”, valoró el crítico en términos generales.
“Está hecho con sintetizadores, pero también tiene que ver con la síntesis perfecta que genera el mejor pop“, complementó Arratia. “Con ese resumen del resumen, de que vamos al coro inmediatamente, con un gancho, algo que se me pega en la cabeza y que evoca”.
Con ese trasfondo —memoria, influencia, cifras récord en Santiago y una actuación que muchos ya consideran histórica— el impacto de Pet Shop Boys en Chile parece lejos de agotarse. El próximo 27 de febrero, el dúo volverá a encontrarse con su público en el Movistar Arena. Si la Quinta fue consagración, el Movistar promete ser confirmación: la prueba de que, en nuestro país, estas canciones no son solo nostalgia ochentera, sino parte activa de la banda sonora nacional.
