El pueblo de Cuenca perfecto para una escapada pensada para amantes de la historia y el arte
En Villanueva de la Jara, siglos de historia se reflejan en sus edificios emblemáticos y en la influencia de la orden carmelita, mientras la producción local de champiñón sigue marcando su identidad
La ciudad de Castilla y León conocida como 'la capital del Románico' por su elevado número de templos medievales
Villanueva de la Jara, en la provincia de Cuenca, se presenta como un destino atractivo para quienes buscan combinar turismo histórico y artístico con la calma de un entorno pequeño y accesible. La localidad conserva huellas de su desarrollo a lo largo de los siglos, reflejadas en su urbanismo, en la arquitectura de sus edificios y en la presencia de instituciones religiosas que han marcado su identidad cultural.
Su historia se percibe no solo en los espacios públicos, sino también en las construcciones que rodean la vida cotidiana del municipio, donde se entrelazan influencias renacentistas, mudéjares y modernistas. Esta diversidad arquitectónica muestra la evolución de la localidad, desde su pasado defensivo hasta la adaptación de edificios para usos civiles y religiosos que todavía se conservan en la actualidad.
Más allá del patrimonio histórico, Villanueva de la Jara mantiene vivas tradiciones vinculadas a su actividad económica local. La producción de champiñón, que comenzó a profesionalizarse en la década de 1960, se ha convertido en un elemento identitario del municipio y forma parte de la oferta turística, ofreciendo a los visitantes la posibilidad de conocer un sector que ha tenido un impacto relevante en la vida económica y social de la localidad.
Patrimonio histórico y elementos culturales
La Plaza Mayor constituye el núcleo urbano de Villanueva de la Jara y concentra algunos de los edificios más representativos del municipio. La casa consistorial, edificada en el siglo XVI, responde a esquemas propios del Renacimiento implantado en Castilla durante esa etapa. En el mismo espacio se localiza la Posada Massó, establecimiento tradicional vinculado al tránsito de viajeros y considerada una referencia dentro de la tipología de posadas castellanas. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1992, lo que garantiza su protección dentro del catálogo patrimonial.
Cerrando uno de los frentes de la plaza se encuentra Villa Enriqueta, construcción fechada en 1899 según la inscripción visible en su fachada y promovida por Jesús Casanova como residencia privada. El edificio presenta tres alturas y una composición que integra influencias del modernismo junto con elementos inspirados en el repertorio mudéjar y en lenguajes historicistas. Durante la Guerra Civil española fue utilizado como hospital militar.
Entre los principales referentes religiosos destaca la basílica de Nuestra Señora de la Asunción, reconocida como Monumento Histórico-Artístico en 1982. El templo se levantó sobre los restos de una fortificación de origen andalusí, circunstancia que explica la presencia de estructuras defensivas integradas en el perímetro exterior. En el siglo XVI ese cerramiento fue reconstruido con configuración almenada, reforzando su carácter monumental. La edificación conserva elementos arquitectónicos correspondientes a distintas fases históricas.
La presencia de la orden carmelita en la localidad se remonta a 1580, año en que Santa Teresa de Jesús impulsó la fundación de un convento de Carmelitas Descalzas. El conjunto incluye iglesia, dependencias conventuales y claustro, y sitúa al municipio dentro del itinerario cultural conocido como Huellas de Santa Teresa, que agrupa las diecisiete ciudades donde la religiosa promovió fundaciones. Este vínculo forma parte del patrimonio histórico vinculado a la expansión de la orden en el siglo XVI.
En el ámbito económico y gastronómico, Villanueva de la Jara es reconocida por el cultivo del champiñón. La localidad fue pionera en España al desarrollar su producción de manera profesional durante la década de 1960. Desde entonces, este producto ha adquirido relevancia dentro de la actividad local y se ha incorporado a la oferta turística mediante iniciativas que permiten conocer el proceso de cultivo. A comienzos de mayo se celebra la Fiesta del Champiñón, cita anual dedicada a este sector.
