Por Juan Gabriel López Guix. En el juego de relaciones y contrastes que es posible distinguir en «El corazón de las tinieblas», destacan de modo notable la oposición y los paralelismos que Conrad establece entre la Prometida y la mujer africana de Kurtz. Ambas tienen una relación íntima con él. Ambas quedan desoladas con su desaparición. Ambas son descritas como figuras trágicas. En el caso de la Africana, «su cara tenía el aire trágico y feroz de la pena desbordada»; la Prometida es «un Espectro trágico y familiar». En una obra donde abundan los adjetivos, solo ellas reciben ese epíteto. [...]