Por fin, manuales distintos para pruebas teóricas de manejo de autos y de motos
El reciente anuncio del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) sobre la actualización de los manuales para la prueba teórica de manejo diferenciando contenidos para automóvil y motocicleta, constituye una señal positiva en la evolución de la política pública en materia de seguridad vial.
Durante años, se utilizó una base común para evaluar a aspirantes que enfrentarían riesgos sustancialmente distintos en carretera. Sin embargo, la conducción de una motocicleta implica un nivel de exposición, vulnerabilidad y gestión de riesgo que no es equivalente al de un vehículo liviano con sistemas de protección pasiva. Reconocer esa diferencia no es un asunto meramente administrativo; es un acto de coherencia técnica.
La diferenciación de manuales y la renovación del banco de preguntas representan un avance en la dirección correcta. Implican revisión de contenidos, actualización pedagógica y un esfuerzo institucional por alinear la formación con la realidad operativa que cada conductor encontrará al obtener su licencia. En materia de seguridad vial, la formación no puede ser genérica cuando el riesgo no lo es.
Este paso también permite proyectar una reflexión más amplia sobre el “deber ser” del sistema de licenciamiento. En el mediano plazo, la lógica de especialización podría fortalecerse aún más mediante cursos diferenciados, procesos formativos específicos y evaluaciones acordes con la responsabilidad que implica cada categoría, particularmente en el caso de vehículos pesados y transporte público.
Las transformaciones estructurales en seguridad vial suelen construirse de manera gradual. No dependen de una sola reforma, sino de decisiones técnicas sucesivas que consolidan un modelo más coherente y preventivo. En ese contexto, la actualización anunciada merece ser reconocida como un avance que acerca al país a estándares más especializados y responsables.
Formar mejor no resuelve por sí solo el problema de la siniestralidad, pero constituye una condición indispensable para enfrentarlo con mayor rigor. Diferenciar para especializar es, en definitiva, avanzar hacia un sistema más justo ante el riesgo y más consistente con la responsabilidad que implica conducir.
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Alberto Barquero Espinoza es administrador de empresas con énfasis en transporte terrestre y seguridad vial.
