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Февраль
2026

Los papeles del 23-F. La Policía Nacional sufrió acoso de militares por haber frenado el golpe

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  1. El Gobierno desclasifica los documentos secretos del 23-F
  2. CESID, Ministerio de Defensa y CNI: claves de la desclasificación
  3. Informe confidencial de la Policía Nacional en 1981
  4. Repercusiones en la Policía Nacional tras el 23-F
  5. Estructura militar de la Policía Nacional en 1981
  6. El rechazo de las Fuerzas Armadas y la tensión interna
  7. Acoso y campañas internas contra los militares en la Policía

El Gobierno desclasifica los documentos secretos del 23-F

El Gobierno de Pedro Sánchez ha publicado este miércoles 25 de febrero los documentos que el Consejo de Ministros aprobó desclasificar sobre el golpe de estado del 23 de febrero de 1981.

CESID, Ministerio de Defensa y CNI: claves de la desclasificación

Se trata de documentos que se han hecho públicos después de décadas guardados como información clasificada.

Algunos son Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), y los ha desclasificado el Ministerio de Defensa, actual responsable político del CNI (heredero del CESID). Otros pertenecen al Ministerio del Interior, y proceden tanto de la Guardia Civil como de la Policía Nacional.

Buena parte de los papeles recogen información de los sucesos que se desarrollaron el 23 y el 24 de febrero, en el transcurso del golpe de estado: conversaciones grabadas al teniente coronel Antonio Tejero, resumen de las actuaciones que se llevaron a cabo desde la Casa del Rey para desactivar el golpe, documentos sobre algunos de los implicados en el golpe, informes sobre la situación militar, política y social después del 23-F...

Informe confidencial de la Policía Nacional en 1981

Varios documentos los elaboró la Policía Nacional. Hay informes de la Comisaría General de Información, de las jefaturas superiores territoriales, y de la Brigada Interior o “anti-golpe”, constituida para vigilar nuevos intentos de sublevación militar contra el sistema constitucional.

Uno de ella ha sido etiquetado como Policía Nacional. Informe de situación. Marca: reservado-confidencial (12 de noviembre de 1981).

El informe en sí no lleva firma, ni de una persona ni de una unidad. A rotulador rojo están marcadas las siglas “P.N.” (se entiende que Policía Nacional), y tiene fecha del 12 de noviembre de 1981.

Es un “informe de situación” clasificado como “reservado-confidencial”, aunque son grados distintos según la Ley de Secretos Oficiales: reservado es el segundo más alto, confidencial es el tercero.

Repercusiones en la Policía Nacional tras el 23-F

Trata sobre la “situación militar” y “su repercusión en la Policía Nacional”. De su lectura se extrae que los mandos del cuerpo estaban realmente incómodos en los meses posteriores al golpe fallido.

Denuncia que la situación profesional “de los que ese día mantuvieron una posición leal al Rey, a la Constitución y al ordenamiento legal y democrático empieza a ser insostenible”.

Estructura militar de la Policía Nacional en 1981

Hay que tener en cuenta que por esas fechas la Policía Nacional aún era un cuerpo de naturaleza militar. Sus mandos eran generales del Ejército de Tierra, como el director general José Antonio Sáenz de Santa María.

El rechazo de las Fuerzas Armadas y la tensión interna

Eso explica que el informe advierta que “a los miembros del Ejército destinados en la Policía Nacional se les hace el vacío, cuando no son reproches directos, sobre la actuación de estas Fuerzas no solo en la noche del 23-F, sino en todo el proceso de transición”, como en la disolución de manifestaciones de extrema derecha.

Los militares destinados en la Policía Nacional, y la propia estructura de la Policía, estaba notando el rechazo de otros miembros de las Fuerzas Armadas.

Acoso y campañas internas contra los militares en la Policía

Ese rechazo se había convertido en campañas de acoso. Por un lado, los militares de la Policía sufrían “los comentarios [en las] Salas de Banderas, clubs o centros de reunión y en los centros donde se celebran cursos”.

En el informe, la Policía Nacional recogió varios ejemplos de la hostilidad militar que sufrió tras el 23-F.

“Un detalle revelador” fue que a la misa por la festividad de la Policía Nacional “solamente asistiera por el Ejército de Tierra un General de Intendencia”.

Eso contrastaba “con los constantes halagos hacia la Guardia Civil”, cuerpo al que pertenecían decenas de los implicados en el asalto al Congreso de los Diputados, “que se realizan en el Ejército”.

Además, los mandos del Ejército sí asistían de forma “masiva” a actos de la Guardia Civil. Y la prensa ultra estaba realizando campañas favorables al instituto armado.

El desprecio tenía consecuencias profesionales. No se cumplía la normativa que obligaba a dar puntos a los oficiales del Ejército de Tierra destinados como mandos de la Policía Nacional.

La conclusión del informe era que “todas estas circunstancias hacen que la situación sea difícil y creemos conveniente una profunda meditación sobre el tema”, porque “puede conducir a una desmoralización” de los militares de la Policía.

Eso militares se sentían acosados “y con complejo de culpabilidad por haber actuado en los días 23 y 24-F con absoluta lealtad al Rey, a la Constitución y en definitiva al pueblo español”.

“Quizás la finalidad última de esta campaña”, lamentaba el autor del informe, “sea la de minar la moral del Cuerpo de Policía Nacional”.

¿Y a qué atribuían esa inquina? Sugerían que el motivo era que la Policía Nacional “fue el dique que se opuso con mayor efectividad al logro de los designios de los golpistas del 23-F”.















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