Sonsoles Ónega: «Se puede decir que una novela es una mierda, pero no “esta mujer es un producto”»
[[LINK:TAG|||tag|||63691f335c059a26e23f89ed|||Sonsoles Ónega]]ha acuñado a una particular heroína, de habilidades inusuales, que se desenvuelve mejor con la pluma que con la fuerza y que emplea la inteligencia en lugar de destrezas marciales. La aparición de un cadáver en la playa de Comillas dispara todo tipo de rumores y también una sospecha que recae sobre la joven Mada Riva, hija de una familia pudiente que, para salvar la reputación de sus parientes, se ve obligada a dejar el hogar paterno y emprender una vida nueva en aquel Madrid del siglo XIX, salpicado de palacetes, restaurantes de lujo y barrios modestos.
Después de «Las hijas de la criada», que ha vendido medio millón de ejemplares y que ha tenido alrededor de un millón de lectores, la escritora regresa con «Llevará tu nombre» (Planeta), una narración que retrata la conciencia de clase, las ciudades de aquellos años finiseculares y, sobre todo, habla del poder de la palabra y de cómo una mujer, a través de la escritura, es capaz de sobreponerse a los reveses de la vida. «He escrito esta novela a costa del tiempo de mi novio. Mis editoras dicen que yo he escrito porque he sido infeliz en el amor, así que esta obra es un milagro, porque soy feliz. Me ha costado recluirme. La literatura expulsa a la familia y a los amigos. [[LINK:TAG|||tag|||6336138087d98e3342b2697d|||Virginia Woolf]] fue lista al hablar de la habitación propia. Me cuesta encontrar los espacios de paz y silencio, pero lo he conseguido».
«Es el momento de que vuelvan a la televisión los escritores faltones»
La autora ha declarado que «necesito escribir permanentemente. Intento adaptar mis rutinas a la televisión, que es mi ocupación y a la que dedico la jornada laboral completa. Trabajo ocho horas; ya trabajé doce hace mucho, y el tiempo restante se lo dedico a la literatura». Sonsoles Ónega ha explicado que «ahora escribo por las mañanas. Esta novela se ha escrito de 7 a 11, todos los días, desde el puente de diciembre de 2023. Tenía ganas de demostrarme que no fue una casualidad ganar el [[LINK:TAG|||tag|||63361a0559a61a391e0a17c9|||Premio Planeta]]».
Violentar el alma
Sonsoles Ónega no ha eludido las críticas que recibió por su anterior trabajo y declaró que «con “Las hijas de la criada” se dijeron cosas que me violentaron el alma. Que jugaran con mi vocación fue doloroso. Y es lo que se hizo: se cuestionó. Se puede decir que una novela es una mierda, pero no “esta mujer es un producto”. Eso no se puede decir. Me costó recuperar mi esencia y llegué a plantearme si lo que decían de mí era verdad. Pero salí de ahí. Solo hay una fórmula que no falla en la vida: trabajar». Para la autora está claro: «Hay periódicos que nunca han dedicado una línea a mis libros. Ahora reconozco que uno de esos diarios tiene intereses enfrentados a mi editorial y a mi grupo de comunicación. Pero ese tipo de crítica siempre ha existido en la vida. Todo lo demás son prejuicios».
La escritora, que ha reconocido que le gusta la obra de David Uclés y que «ojalá lo pueda fichar para que esté presente en mi programa en el próximo septiembre, porque me encantaría», admitió, por otro lado, que «me gustaría que volvieran los programas de televisión donde aparecían escritores faltones. Esos son los personajes que tienen que volver ahora» y afirmó que «estamos en un momento de resurgimiento de una intelectualidad pegada al gran público. Los libros de supermercado me encantan. Mi objetivo es que Mercadona vendiera libros».
Sonsoles Ónega reconoció estar emocionada con este lanzamiento que le ha exigido tanto y reveló que «nunca pensé que aquello que escribía llevaría algún día mi propio nombre. Esta novela tiene un lema muy claro: lo que pasa en los libros se queda en los libros. Esto es lo que me mueve a escribir: la comunión entre el autor y los lectores. Es lo único que, en realidad, podemos ofrecer. Ojalá se vuelva a obrar el milagro de la lectura de nuevo esta vez».
«Con la desinformación ganan los extremismos»
La escritora adelantó que una de las intenciones que perseguía con esta narración era adentrarse en el turbulento siglo XIX español. El detonante que necesitaba lo encontró en las visitas que el rey Alfonso XII hacia a Comillas y, a partir de ahí, hilvanó una historia donde el amor, la caridad, el sufrimiento y la muerte se cruzan de manera inevitable. «El final del siglo XIX es apasionante porque la mujer empieza a descubrir la necesidad de estar ilustrada y de la cultura para salvarse de la pobreza, como hizo Emilia Pardo Bazán y otras que han sido silenciadas o han pasado inadvertidas. Es el ambiente de unas mujeres que quieren sacar la cabeza del pozo que supuso para ellas el analfabetismo. También es apasionante porque nace el periodismo de sucesos, el de los grandes crímenes, que todavía continúa en la televisión».
Pero existe otro punto que enlaza su obra con el presente: la diferencia que existe entre las clases privilegiadas y las que no lo son. «Vivimos un momento complicado. La brecha de las desigualdades entre los ciudadanos se ha agrandado. Sobre todo me preocupa la de la formación, que hace que una sociedad esté desinformada, y ahí es donde ganan los extremos, debido al ciudadano no formado, no reflexivo, no crítico. El otro factor que me preocupaba es la falta de influencia del periodismo. Parte de la culpa es nuestra, pero también la de unos ciudadanos que han dejado de comprar diarios en el mundo del todo gratis».
