Miriam Garlo: "Mi nominación ayuda a visibilizar las adversidades de las personas sordas"
Con sólo siete años perdió el 70% de su capacidad auditiva como consecuencia de la reacción generada por un medicamento. Miriam Garlo no desconocía las orillas del sonido por una afección de nacimiento, sencillamente pasó de conocer a qué sonaba del mundo a dejar de sentirlo como propio. A los treinta, aprendió la lengua de signos y once años después se ha convertido en la primera mujer sorda de la historia en estar nominada a los Goya como mejor actriz revelación por su extraordinaria interpretación de una madre primeriza, compleja, contradictoria y rebosante de capas incómodas que confrontan y conviven en "Sorda", cinta dirigida con intimidad y un sutil uso alegórico de la belleza cotidiana por la cineasta y también hermana de la intérprete, Eva Libertad, que atesora 7 nominaciones. Charlamos con ella desde LA RAZÓN días antes de que se celebre, la que puede convertirse, su gran noche.
Teniendo en cuenta que, de todos los títulos nominados a los Goya de esta 40ª edición, “Sorda” está teniendo una de las promociones más duraderas y prolongadas en el tiempo desde que comenzasteis vuestra andadura en la Berlinale del año pasado, ¿dirías que has tenido tiempo para desprenderte emocionalmente de tu personaje de Ángela?
Del personaje de Ángela sí me he desprendido, porque efectivamente ha pasado mucho tiempo, terminamos el rodaje en junio de 2024. De lo que no me he desapegado es de la esencia de la película como proyecto comunitario, del respeto y el cariño que todas las personas que nos involucramos en ella fuimos generando. Eso y la acogida del público hace que siempre vaya a conservar a Ángela bien guardada dentro de mí.
Una vez interiorizada la euforia y el entusiasmo de la noticia, ¿qué supone para ti realmente la nominación en la categoría de mejor actriz revelación? ¿Cómo valoras este reconocimiento?
Para mí estar nominada es un honor, algo que nunca hubiera podido imaginar. Y me emociona enormemente porque este reconocimiento me permite seguir profesionalizándome y continuar haciendo lo que necesito y me gusta. Y por otro lado al ser una actriz sorda, también es una buena oportunidad para ayudar a visibilizar nuestra condición y las adversidades que las personas sordas, cada una en su área y su cotidianidad, tenemos que transitar.
"Estoy acostumbrada a contar con que en todos los lugares existen numerosos sonidos que yo no estoy percibiendo"
Hay en “Sorda” un elemento particularmente hermoso y destacable del que has hablado en varias ocasiones estos últimos meses, relacionado con el retrato y la configuración deliberadamente imperfectas de Ángela. No se busca en ningún momento complacer las expectativas o prejuicios del espectador entorno a la bondad asumida de la figura de una persona con dificultades auditivas, sino todo lo contrario: retratas a alguien incómodo, contradictorio. ¿Con qué relacionas la falta de referentes en el cine que se atrevan a reflejar la maternidad desde este ángulo más falible?
Históricamente la maternidad se ha venido interpretando en las artes siempre desde la mirada masculina, es decir los artistas o cineastas han tenido el privilegio de producir material sobre una vivencia que en realidad, no conocen física, psíquica y emocionalmente, no está mal, pero no resulta coherente del todo. Y mucho menos que esos documentos conformen una idea concreta sobre la maternidad. Por fin cada vez más artistas y cineastas somos autoras y creadoras, y por tanto ofrecemos nuestra mirada y voz propia sobre una vivencia que nos atraviesa de una u otra manera. Es lógico que la nuestra sea más ambigua y compleja, y precisamente por eso más fidedigna y enriquecedora.
¿Cómo definirías tu relación con el sonido y de qué manera ha condicionado tanto tu experiencia vital como tu experiencia artística?
Mi relación con el sonido es de amor- odio, soy adicta a los espacios silenciosos pero estoy acostumbrada a contar con que en todos los lugares existen numerosos sonidos que yo no estoy percibiendo. Suelo preguntar qué se oye para poder interpretarlo e integrarlo en mi trabajo o vivencia, pero a mi manera. Y siempre desde mi burbuja de confort.
"Aprender la lengua de signos e integrarla en mi pensamiento y mi forma de ser me permite construir mi propio lenguaje como actriz"
¿Aprender y utilizar la lengua de signos crees que ha sobredimensionado de alguna forma tu relación como actriz con lo corpóreo, con lo físico, con el gesto? ¿Te ha dotado de ciertos "poderes"?
Sin duda aprender la lengua de signos e integrarla en mi pensamiento y mi forma de ser me permite construir mi propio lenguaje como actriz. No se trata de poderes, se trata de que en mi caso la expresión verbal solo es una forma más, pero no tiene supremacía sobre otras. Yo tengo más facilidad para expresarme física y emocionalmente por medio del cuerpo, las manos o el rostro, nada más. Pero hablo sin problemas, porque realmente lo que me interesa es que todxs disfrutemos de la expresión, la comprensión y la información, algo vital para construir.
¿Qué has echado en falta durante estos años en nuestra industria cinematográfica en términos de inclusión y representación de las personas sordas?
Como actriz más facilidades para acceder a papeles y proyectos, en general más apoyo, más tolerancia y comprensión. Como espectadora, más referentes de personajes sordos, más historias donde la sordera esté normalizada y no sea algo puntual u objeto de mofa, más salas de cine subtitulado, y más películas españolas subtituladas en esas salas.
¿Cuándo empezaste a interesarte por la interpretación, en qué lugares, espacios o contenidos culturales encontraste inspiración e impulso?
En mi familia el teatro siempre ha estado presente de manera amateur, cuando yo tenía siete años mi padre dirigía un grupo de adolescentes, así que mis sábado por la tarde eran acompañándolo en esas sesiones. Y además me llevaban a ver todos los espectáculos que pudiera, así que crecí con esta opción dentro de mí de forma normalizada, siempre he hecho teatro mientras vivía lo que me tocara, hasta que empezó a ser mi trabajo.
"Como espectadora, he echado en falta más historias donde la sordera no sea algo puntual u objeto de mofa"
¿La posibilidad de contemplar el corazón del Auditori de Barcelona el sábado con centenares de personas aplaudiendo “en silencio” con las manos hacia arriba contigo en el escenario lo considerarías un logro histórico?
Sería una imagen preciosísima sí, un hito histórico, pero no un logro o al menos no mío. No me gustaría que esto se me atribuyera únicamente a mí, porque es el resultado de un buen trabajo cinematográfico y de visibilización, de delicadeza por parte de muchas personas que directamente o indirectamente han conformado “Sorda”.
