Los machos neandertales tenían éxito con las hembras sapiens, pero nuestros machos no tenían la misma suerte
Es posible que no lo reconozcas, pero puede que una parte
de ti se sienta atraído por el caballero de la imagen. Con sus rasgos rudos
y su mirada hundida bien podría ser el descerebrado secuaz de una película de
gánsteres, pero no. Es un macho de neandertal, una especie de humanos cuyos
antepasados se separaron de los nuestros hace unos 600.000 años. Nosotros,
el Homo sapiens surgimos en África hace algo menos de 300.000 años.
Ellos, el Homo neanderthalensis, se apareció en Eurasia hace 300 o
400.000 años y allí prosperó hasta desaparecer unos 28.000 años atrás. Sabemos
que durante algunas decenas de miles de años convivimos y que, de hecho,
compartimos algo más que el espacio…
El sexo entre neandertales y sapiens ha dejado una huella indiscutible en el ADN sapiens. En él se esconden detalles desconocidos sobre nuestro pasado. Detalles como el que acaba de revelar una
investigación publicada en la revista Science y que sugiere que los
neandertales macho tuvieron más éxito con las hembras sapiens que los
machos sapiens con las hembras neandertales. ¿Les parecíamos menos
atractivos? ¿Puede que fueran ellas las que no nos despertaran gran cosa? Es
posible, pero el motivo no está del todo claro y, aparte de los apetitos, hay
otros factores que podrían estar afectando aquí.
El desierto neandertal
El equipo de expertos de la Universidad de Pensilvania que
está tras esta investigación no buscaba probar el sexapil neandertal
cuando empezaron este estudio. Lo que realmente les inquietaba era la falta de
ADN neandertal en los cromosoma X humano. Y es que, cuando nuestro ADN se
ordena para copiarse a sí mismo y producir nuevas células, se condensa en unas
estructuras a las que llamamos cromosomas. En total, los humanos tenemos 46
y vienen por parejas. Heredamos 23 de cada progenitor así que, aunque tienen
pequeñas diferencias entre sí, tenemos dos copias de cada cromosoma, como
si fueran un repuesto. Bueno, no de todos… la última pareja es la que
determina el sexo cromosómico y esos son tan diferentes entre sí que cada uno
tiene su nombre (X e Y).
El sexo cromosómico femenino implica haber heredado un
cromosoma sexual llamado “X” de cada uno de sus progenitores. El sexo
cromosómico masculino, en cambio, habrá heredado un cromosoma “X” de uno de sus
progenitores, pero, del otro, habrá heredado un cromosoma diferente al que
llamamos “Y”. Una vez terminada esta insultante simplificación, podemos
volver a los neandertales.
A pesar de que podemos encontrar restos de ADN neandertal
por todo nuestro genoma (en torno a un 2% del total). "A lo largo de
nuestros cromosomas X, tenemos franjas faltantes de ADN neandertal que conocemos
como 'desiertos neandertales'", dice Alexander Platt, uno de los
autores del estudio. "Durante años, simplemente asumimos que estos
desiertos existían porque ciertos genes neandertales eran biológicamente
'tóxicos' para los humanos (como tiende a ser el caso cuando las especies
divergen) así que pensamos que los genes pueden haber causado problemas de
salud y probablemente fueron eliminados por la selección natural". Sin
embargo, estaban equivocados.
Una inquietante asimetría
Para comprobar esta idea, los investigadores decidieron
preguntarle a la otra parte en este intercambio genético. Esto es: analizaron
el ADN conservado de tres hembras neandertales (Altai, Chagyrskaya, Vindija) para
ver si nosotros tampoco habíamos dejado huella en sus cromosomas X. Aunque
no es seguro, si el ADN neandertal en el cromosoma X puede ser conllevar serios
problemas de salud en los sapiens, parece razonable esperar que ocurra lo mismo
en la otra dirección y que, por lo tanto, encontremos un “desierto sapiens” en
sus cromosomas X.
"Lo que encontramos fue un sorprendente
desequilibrio", dice el co-autor del estudio, Daniel Harris. "Mientras
que los humanos modernos carecen de cromosomas X neandertales, los neandertales
tenían un 62% más de ADN humano moderno en sus cromosomas X en comparación con
sus otros cromosomas". Lejos de un desierto, habían encontrado una
selva. El porcentaje era, de hecho, mayor al que midieron en otros cromosomas
no sexuales. Al introducir los datos en un modelo y probar diferentes
explicaciones, confirmaron que el escenario que explicaba mejor esta asimetría
no era el de la hipótesis tóxica, sino que los machos neandertales y las
hembras sapiens procrearon significativamente más entre ellos que las hembras
neandertales con los machos sapiens.
Un sesgo sexual que no parece tener nada que ver con
cuestiones de adaptación al medio. Ahora bien, sería apresurado decir que el
motivo era puramente “estético”. Cabe la posibilidad de que las comunidades
neandertales tuvieran una división más férrea del trabajo y que las mujeres se
quedaran en los asentamientos mientras que sus machos viajaban y encontraban
poblaciones sapiens por el camino. Puede que nuestras comunidades
fueran más dadas a acoger neandertales que viceversa. Especular es gratis (o
casi), pero el equipo de este artículo se propone buscar pistas en el ADN de
nuestros ancestros para cotejar las distintas explicaciones posibles y,
así, salir de dudas acerca de esta nueva pregunta que nos quitará el sueño. ¿Nos
habríamos quedado a dos velas en un mundo de neandertales?
QUE NO TE LA CUELEN:
- Como ampliación del estudio de 2026, el trabajo de Mendez y sus colaboradores, publicado en 2016 en The American Journal of Human Genetics, analizó el ADN de un neandertal macho de la cueva de El Sidrón (España) y sí descubrieron algo similar a un desierto sapiens en su cromosoma Y. Los investigadores identificaron varias mutaciones potencialmente dañinas en genes del cromosoma Y neandertal, como PCDH11Y, USP9Y y KDM5D, algunos de los cuales pueden traducirse en proteínas que desencadenen reacciones inmunitarias en la madre mortales para el feto. Esto sugiere que los hijos varones de madre sapiens y padre neandertal podrían haber tenido problemas de viabilidad o fertilidad, explicando por qué el cromosoma Y neandertal no pervivió en nuestra especie.
REFERENCIAS (MLA):
- Platt, Alexander, Daniel N. Harris, and Sarah A. Tishkoff. "Interbreeding Between Neanderthals and Modern Humans Was Strongly Sex Biased." Science, vol. 391, no. 6738, 26 Feb. 2026, doi:10.1126/science.aea6774.
- Mendez, Fernando L., et al. "The Divergence of Neandertal and Modern
Human Y Chromosomes." The American Journal of Human Genetics, vol. 98, no.
4, 7 Apr. 2016, pp. 728-734, doi:10.1016/j.ajhg.2016.02.023.
